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Norberto Quadrini: “La capacitación es clave para poder trabajar en el rubro ferroviario”

Is in Buenos Aires, Argentina 

Norberto Quadrini tiene 79 años y una vida dedicada al trabajo como operario ferroviario. Cuando ingresó a trabajar en el ferrocarril el país estaba en pleno período de sustitución de importaciones bajo la Presidencia del Gral. Juan Domingo Perón. Corría el año 1950 y aquel muchacho de apenas 16 años se sumaba a la tradición familiar para comenzar un trabajo que duraría toda su vida. Con el tiempo, el tren iría actualizándose y así fue como Norberto pudo vivir el traspaso del tren a vapor y la introducción de las locomotoras diesel. Norberto no sólo fue aprendiendo de sus mayores y compañeros sino que hoy, con 62 años de trabajo en el rubro ferroviario continúa enseñando a las nuevas generaciones y compartiendo sus experiencias. 

N&M: ¿Cómo fue su acercamiento al ferrocarril? 

Quadrini: Tenía 16 años cuando entré a trabajar en el ferrocarril, era el año 1950. En aquel tiempo tenían prioridad los hijos de ferroviarios, y los jefes se enojaban con el padre si no le pasaba el trabajo al hijo, aunque también había gente que no tenía familia trabajando allí, pero la prioridad la teníamos nosotros. Como hijo y nieto de trabajadores del ferrocarril entré a trabajar cuando pude. Vivíamos en la colonia inglesa y estábamos prácticamente pegados a los talleres del ferrocarril. Hay un lugar que se llamaba Mechita (un pueblito ferroviario cerca de Bragado), y ahí había un depósito. Cuando entré lo hice ahí, en ese depósito. Luego cuando me trasladaron me llevaron a Bragado.

 N&M: ¿Qué tipo de capacitación se exigía para ingresar a trabajar? 

Quadrini: En aquel tiempo los chicos de 16 años entraban de aprendices y comenzaban a trabajar con los operarios, o sea se formaban junto a ellos, de modo que cuando el operario dejaba de trabajar o después de 5 años de capacitación, ya tenían el aprendiz formado para ser operario. Para ingresar nos tomaban exámenes de matemática, redacción, física muy suave y exámenes psicofísicos. También nos hacían leer un libro que nosotros le decíamos el “libro japonés”. Este libro tenía dibujos con colores y si uno era daltónico enseguida se daban cuenta. Si no pasabas eso no entrabas. 

N&M: ¿Cómo fueron los primeros tiempos de capacitación? 

Quadrini: El oficial nos iba enseñando como teníamos que hacer el trabajo. Hacíamos cosas livianas porque no nos permitían hacer trabajos pesados como llevar una carretilla. Nos enviaban a buscar herramientas, nos enseñaban las partes de la locomotora y con el tiempo ibas aprendiendo.  

A la mañana venía el supervisor y entregaba un formulario en el cual se establecía todo lo que había que hacerle a determinada locomotora. El nos decía, -“hay que llevar tal herramienta y tal y tal”-, entonces se paraba y nos hacía conocer las herramientas y todo lo que necesitábamos y los presentaba en el banco de trabajo. Luego de hacer el control y cuando terminábamos el trabajo, como éramos aprendices teníamos que dejar las herramientas listas y acomodadas, es decir, teníamos una disciplina. 

N&M: ¿Trabajó siempre en la misma especialidad o fue cambiando de secciones a lo largo de sus años de  trabajo?  

Quadrini: Hay ciertas especialidades, por ejemplo, una se llama Inyectores, entonces estaba el aprendiz allí, luego de cuatro o cinco meses pasabas a tornería, después de ello a la sección ajustes, y así sucesivamente, entonces cada cuatro o cinco meses ibas cambiando de trabajo para ir recorriendo todas las especialidades. A los tres años, cuando yo estaba estudiando en el industrial, me nombraron operario.  Al principio fui operario de guardia, y trabajaba en horarios rotativos; una semana de 4 hs. de la mañana a 12 hs. del día, la otra de 12 hs. a 20 hs. y la otra de 20 hs. a 4 hs.

Cuando uno ingresaba al turno le daban el listado con todas las máquinas que tenían que salir y con qué máquinas trabajar, entonces uno iba y revisaba las locomotoras y arreglaba lo que había que arreglar. Mi trabajo consistía justamente en verificar las máquinas antes de la salida. 

Cuando vinieron las locomotoras diesel, me llevaron a un lugar que se llamaba Maldonado en Bahía Blanca, trabajé allí en la locomotora y después pasé a los talleres de Liniers. Allí  fui instructor, mi trabajo era preparar a toda la gente que tenía que hacer la transición de vapor a diesel.  

N&M: ¿A sus 79 años, por qué continúa trabajando? 

Quadrini: Para mi trabajar en el ferrocarril es todo, es la vida de uno. Recuerdo que hubo un accidente muy grave en el Ferrocarril Roca en Bransen, y nos enviaron a mí y a otro personal a trabajar al Roca durante un tiempo. Luego me jubilé, pero no alcancé a llegar  a casa que ya me estaban llamando para trabajar de nuevo. Hoy día soy asesor de mantenimiento del área de Gerencia de Operaciones. 

N&M: ¿Cuáles son las diferencias generacionales que encuentra hoy, con 62 años de trabajo en el ferrocarril?  

Quadrini: Hay chicos que se preocupan, que tienen la misma pasión que teníamos nosotros cuando arrancamos. Quizás se ve también en personas que son hijos de trabajadores del ferrocarril. Creo que la capacitación técnica  era mejor en mi época. La capacitación es clave para poder trabajar en este rubro.  

Cuando era chico teníamos más motivación e interés en capacitarnos, pero también hay que tener en cuenta que en mi época sólo tenías posibilidad de trabajar en el campo, en los almacenes generales, o en el ferrocarril, y ahí  terminaba todo, no tenías más opciones.  En aquellos años, cuando había que reparar una locomotora  era necesario un ajuste  fino, y hacían falta trabajadores finos, como por ejemplo un matricero.  

Hoy día no es necesario buscar esos empleos, en primer lugar, porque el avance de la tecnología hizo necesario reemplazar esa artesanía y, en segundo, lugar porque está orientado el diseño a un mantenimiento por cambio de repuestos. 

N&M: Norberto Quadrini se muestra alegre y se puede ver su pasión por el trabajo, sólo con escucharlo hablar de él. Finalizando con la entrevista, la redacción de Negocios & Management le pidió una sugerencia para los jóvenes que se inician en el mercado laboral, a lo que él respondió contundentemente: “-El secreto del triunfo está en la capacitación constante, el trabajo bien hecho y el respeto hacia los que más saben y nos educan técnicamente”-.

 

 

Perfil de la entrevistadora:

Cecilia Verónica Bourdillon es Técnica en Comunicación Social, egresada de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Desarrolla sus actividades en +DiCom, estrategias en Diseño y Comunicación, y conduce diariamente Tarde X, en 99.1 Radio RD de la ciudad de Paraná, Entre Ríos. Es periodista de NEGOCIOS & MANAGEMENT

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