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Orlando Benavídez: “Tenés dos clases de delegados, los que trabajan y los que se rascan los pies”

Orlando Benavídez tiene una trayectoria de 20 años como delegado sindical. En el año 2001, luego de una década como representante de los trabajadores de una productora de pollos, la empresa cierra como consecuencia de los embates de la crisis económica. Tras dos años de intensa búsqueda laboral, Benavídez ingresa como repositor en una Panificadora ubicada en la provincia de Buenos Aires, Argentina, y durante la mayor parte de los últimos diez años  fue uno de los delegados sindicales del canal de ventas. En la actualidad cumple funciones en el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA) y a pesar de no pertenecer a la planta de trabajadores de la panificadora continúa con sus actividades como delegado de la misma manteniendo un fluido contacto con sus ex – compañeros. Negocios & Management pudo entablar una charla interesante sobre sus opiniones acerca del rol de ser delegado y su experiencia de vida que compartimos con todos nuestros lectores.


By Cecilia Bourdillon para NEGOCIOS & MANAGEMENT.

 

N&M: ¿Cómo fue su ingreso a la empresa?

O.Benavídez: El mundo del repositor en este momento está muy conectado en el tema de los empleos, hay muchas empresas que trabajan en el mercado y somos casi todos conocidos. Somos una gran familia, a pesar que Buenos Aires es muy grande, porque hoy te puede tocar una zona y mañana otra. Antes las empresas ponían un dinero para que el trabajador haga mejor su trabajo. Por ejemplo, yo ingresé con un curso de vendedores que venía desde México, donde no entrabas a trabajar si no lo aprobabas. Cuando ingresé pedían 10 personas y se presentaron 150.

N&M: ¿Cómo fue el proceso de selección para ingresar en la panificadora?

O. Benavídez: Hacíamos un pre curso donde se iban viendo los perfiles. Luego de esos días ya te trataban como uno de ellos, como si ya trabajásemos para ellos. Después hicimos el curso real que duraba una semana de donde salieron mayormente supervisores y hasta un muchacho con perfil corporativo. Ese fue el último curso que hizo la empresa porque después se comenzó a tomar por agencia de trabajo donde se efectivizaba a los nuevos empleados después de tres meses.

N&M: ¿El número de delegados se corresponde a partir de un cierto número de empleados?

O.Benavídez: En la panificadora somos tres delegados del canal de ventas pero todo depende. En el convenio de alimentación se da de un determinado modo, pero los convenios cambian según qué actividad sea. De acuerdo a nuestro convenio hasta 50 empleados por empresa le corresponden dos delegados. De 51 a 101 son tres. De allí en adelante son cuatro o cinco. Nosotros tenemos modificado lo que dice la Ley de Asociaciones Profesionales que habla de uno cada cien.

N&M: ¿Cuáles son las tareas que debería realizar un delegado?

O.Benavídez: Lo principal es saber escuchar, nunca decir si, siempre decir voy a tratar, como regla de oro. Lo primero es precaución; hay que darle apoyo al problema, primero como persona y después como trabajador.

Supongamos que una repositora tiene un problema determinado. Primero tengo que informarme para saber quién es el supervisor de esta empleada. Después tengo que ir a hablar con el Gerente en Relaciones Humanas para explicarle el problema. Supongamos que la chica llegó tarde dos días seguidos y la quieren suspender por tres días. Lo que tengo que hacer como delegado es averiguar bien que sucedió. Después de hacerlo puedo sentarme a hablar con el gerente y explicarle mi argumentación. La charla sería: -Mirá, es verdad, la chica llegó tarde pero el día sábado que es cuando más venta tenemos se quedó trabajando dos horas más-. Entonces, aquí entra la política y el sentido común y lo que resulta de esto es que el gerente me diga -Bueno, que trate de llegar a tiempo y esto queda sólo en un informe sin días de suspensión-. Esto sucede en empresas que tienen delegados, en las que no lo tienen y trabajan con agencias de servicio intermediarias estos tres días pueden terminar en cuatro o cinco, o terminar en un despido.

N&M: ¿Qué competencias se necesitan para ser delegado?

O.Benavídez: Creo que el primer valor que tenés que tener es la justicia. Hay dos perfiles o visiones, la del empleador y la del trabajador, y siempre van en líneas paralelas, nunca se unen. Esto es normal.

N&M: ¿Qué aptitudes, conocimientos y habilidades tiene que desarrollar un empleado para poder ser delegado?

O.Benavídez: En primer lugar tenés que saber el convenio, en segundo lugar tenés que saber escuchar y por último, saber manejarte con mucha mesura, con mucha responsabilidad. Hay mucha gente que asume como delegado y cree que puede hacer lo que quiere. Hay que tener cintura política, saber cuándo y cómo actuar, tener las ganas y vocación de defender a tus compañeros para luego ir viendo la gravedad del problema. Se debe tener bien en claro cuál es el pedido de tu compañero, para trabajarlo y sentarse con él, con el encargado y con el dueño de la empresa.

Hay fábricas donde tenés que golpear la puerta para poder hablar con los jefes y otras que no. En mi caso en particular yo sé que hoy  llamo a la gerencia  y me atienden, pero hace cuatro años era otro el formato y el vínculo. Si sos un tipo tranquilo vas a ir mirando ejemplos y vas a ir siguiendo los buenos. Si seguís acciones válidas vas a conseguir más recompensas que errores.

N&M: ¿Cómo definiría la relación entre los cargos jerárquicos y los delegados?

O.Benavídez: Yo soy de abrir puertas, de buscar soluciones y no de crear problemas. Con el sindicato hemos llegado a realizar un convenio superador para la empresa y no sé si en la alimentación hay un acuerdo como este. Si trabajás bien terminás siendo alguien de consulta. Si tenés mala relación los jefes toman las decisiones por su cuenta, pero cuando tenés un delegado que opina o sabe del trabajo te consultan para saber cómo enfrentar los problemas desde otro lado. Hay más feeling y aunque a la larga es la empresa la que define, sabe que las sugerencias no los van a perjudicar sino que vas a saber ocupar tu lugar desde otro punto de vista y así se llega a mejores resultados. El factor humano es bueno manejarlo y verlo desde otro ángulo que el empresarial.

N&M: Si fuese dueño de una empresa y busca una mayor rentabilidad en su negocio, ¿Qué acciones tomaría en materia sindical?

O.Benavídez: Lo primero sería generar confianza en la gente que trabaja para mí. La única forma sería haciendo cursos y buscando que mis empleados se enriquezcan con ello porque de esa manera uno puede buscar mejoras en su trabajo diario. Invertiría primero en el personal para obtener los frutos. En temas laborales es al revés que cuando uno hace una venta. Yo por ejemplo voy a comprar bombones, hago la inversión para luego venderlos y sacar plata, en el tema laboral generalmente las empresas buscan sacar el rédito sin poner nada y esto es un tema. La mayoría de las empresas ve a sus empleados como un número y ahí es donde se equivocan porque una persona preparada vende el doble. Hay que pagarle un poco más pero sí vende más, genera más, esto está asociado con la rentabilidad. El tema pasa por tener a la mejor gente y la única manera que la podes tener es dándole todo los recursos  que tengas, y eso incluye el sueldo.

N&M: ¿Cómo se debería actuar en situaciones de conflicto?

O.Benavídez: Recuerdo que una vez tuvieron que sacar a diez personas y es muy complicado expresar a la persona y notificarle ello antes de llegar al tema de la plata. El tema de la plata es algo muy delicado. Supongamos que te echan y hay que discutir el tema de la plata. Yo siempre llego hasta la puerta porque no quiero entrar en esos detalles. En un principio los que habían echado no se querían ir; sin embargo cuando aparece el número (valor monetario de la indemnización) todos lo aceptaron. Lo que fuimos a hacer como delegados fue intentar meterlos de nuevo en la nómina, pero después me buscaron y  me dijeron que iban a aceptar el despido; con violín en bolsa se arregló todo.

Es muy poca gente la que tiene la conducta de quedarse en el trabajo. Cuando hay un número que impacta, firman, se van con el cheque y listo. Y ahí se te acaban los argumentos. El tema es que después de años los volvés a encontrar y están peor que lo que hubiesen estado si se hubiesen quedado trabajando en la empresa.

N&M: ¿Qué satisfacciones le ha traído su rol de delegado?

O.Benavídez: Tenés tus contras pero es reconfortante ayudar a alguien, eso te trae muchas cosas buenas. Por suerte, después de años en la empresa, han aprendido a ser solidarios. Nos pasó con unos chicos que tienen problemas de crecimiento y tienen que pagar facturas de cerca de 15.000 pesos y la empresa se hizo cargo de eso y de estos temas.  Son cosas que te marcan como persona, no solamente a mí sino al jefe que vos normalmente lo ves como una persona helada que siempre está en la oficina. En casos como estos le agradecés y el trabajador devuelve la ayuda trabajando más.

N&M: Si tuviese que hablar con alguien que está en la disyuntiva de ser delegado. ¿Qué le diría?

O.Benavídez: Lo primero que le diría es que se informe. Tiene que conocer sobre los comienzos porque de otro modo no va a entender lo que sucede. Nosotros tenemos un dicho y es que “Tenés dos clases de delegados, los que trabajan y los que se rascan los pies”. El que trabaja va a estar siempre a disposición de los problemas, imagínate que cuando hay un problema de una hora en la fábrica puede terminar con un empleado suspendido o despedido. Hay que estar informado en ese momento. Si vos estás en tu casa durmiendo,  te vas a enterar a los tres días y cuando llegás ya no podés volver el tiempo atrás; es voluntarismo.

Lo mejor que le podés aconsejar a alguien que esté comenzando es explicarle todos los caminos posibles. Antes de ser delegado tenés una etapa de aprendizaje, de observar y aprender cómo son las cosas. Por más que leas y te interese hay algo que está muy claro y es que los líderes son naturales, estén en un grupo grande o chico, en la gerencia, o en los encargados.  El líder es quien toma la iniciativa, el que tiene las ideas, equivocadas o no.

Uno llega a ser delegado por vocación. El tener ganas de defender al compañero es lo principal, luego lo demás, lo vas a aprendiendo. Lo fundamental es tener ganas y querer defender los intereses  de los compañeros profesionales y laborales. El delegado tiene que dar el ejemplo siempre.

 

 

 

Desde NEGOCIOS & MANAGEMENT agradecemos a Orlando Benavidez por compartir su historia y trayectoria como delegado sindical, como así también, a Cecilia Bourdillón por seguir participando de esta sección.

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