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Estrés laboral, insomnio y alimentación

By Gisela A. Méndez Ciudad de Buenos Aires, Argentina

El estrés es una reacción fisiológica que el organismo pone en marcha para afrontar situaciones que se perciben como amenazantes o excesivamente demandante. Ante la presencia de algún estresor (fuentes o situaciones que provocan estrés), la persona afectada presenta la necesidad de enfrentamiento o huida.  Esto pareciera ser necesario para la supervivencia, pero el problema se vuelve complejo cuando el estrés se produce en el ámbito laboral. El estrés laboral es un desequilibrio entre las exigencias percibidas y los recursos y capacidades con que cuenta la persona para enfrentar dichas exigencias. Al principio el desempeño del individuo aumenta a medida que aumenta la presión, pero al pasar su pico máximo se produce una respuesta física y emocional negativa. Esto se debe a que el trabajador percibe que las exigencias superan los recursos y capacidades con las que cuenta para poder afrontar los desafíos laborales. Algunos signos observables del estrés son:

  • insomnio,
  • cansancio,
  • falta de energía,
  • fatiga,
  • presión arterial elevada,
  • dolor de cabeza,
  • alteraciones en el peso,
  • ansiedad,
  • depresión.

 

Según la Organización internacional del trabajo (OIT) el estrés laboral es uno de los principales problemas de salud de los trabajadores y el buen funcionamiento de las empresas para las que trabajan. Un trabajador estresado suele ser más sensible a las enfermedades, ser menos productivo en sus tareas y tener menos seguridad laboral. Y a su vez, esto perjudicaría el éxito de la institución. Un cuerpo estresado se encuentra tenso, debido a que percibe una amenaza, y no puede descansar lo suficiente. El insomnio afecta a gran parte de la población. Un individuo estresado modifica su modo de alimentarse en cuanto a la calidad, cantidad y frecuencia de ingesta. Ante emociones positivas suelen escoger alimentos saludables, y comida chatarra en momentos de emociones negativas. También suelen ingerir mayor volumen y con más frecuencia. Esto, lejos de ayudar a solucionar el problema, lo empeora.

Es cierto que el estrés puede manejarse a través de la reorganización del trabajo, ejercicios de relajación y terapia psicológica o con medicación de acuerdo al nivel  afección. Pero veamos qué medidas alimentarias se pueden tomar para enfrentar el estrés, vencer el insomnio, aumentar el rendimiento laboral y por supuesto el bienestar:

  • Respetar los horarios de las comidas. Fraccionar la alimentación en al menos 4 comidas y si es necesario 2 colaciones.
  • Evitar cenas abundantes. “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”.
  • Si es necesario, llevar viandas de comida sana a la oficina. Ideal para incluir frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
  • Evitar o disminuir el consumo de alimentos excitantes: las metilxantinas -cafeína en el café y bebidas colas, teína y teofilina en el té, mateína en el mate, teobromina en el chocolate- son compuestos excitantes que estimulan el sistema nervioso y dificultan el sueño.
  • Consumir alimentos ricos en triptófano: el triptófano es un aminoácido esencial (el organismos no lo puede producir, por lo tanto se necesita incorporarlo a través de la dieta). Es necesario para la formación de melatonina y serotonina, ambas sustancias inductoras del sueño. El triptófano se encuentra en forma natural en alimentos proteicos de origen animal por ejemplo, leche, queso, huevo, carne roja, pollo, pescado.
  • Incluir alimentos ricos en calcio y magnesio. ambos minerales intervienen en las conexiones nerviosas. Alimentos ricos en calcio: leche, yogurt, queso (se recomiendan preferentemente descremados). Alimentos ricos en magnesio: cereales integrales, frutas secas.
  • Practicar algún ejercicio de relajación: ejemplo yoga, meditación.

 

Veamos el modo en que pueden contribuir positivamente las compañías también desde la óptica de la nutrición. Las empresas pueden incluir en sus políticas medidas  relacionadas a la provisión de alimentos y la salud. Dependiendo del tamaño y el espacio físico, estas medidas pueden ser:

  • Proporcionar espacios de tiempo adecuados para que los trabajadores tengan acceso a los alimentos.
  • Brindar servicios de comedor solicitando orientación a la comida sana.
  • Impartir charlas informativas dictadas por profesionales invitados.
  • Facilitar a los trabajadores, asesoramiento adecuado en cuando al estrés, el insomnio y la dieta.

 

 

 

 

 

Perfil de la escritora:

Gisela A. Méndez, es Licenciada en Nutrición, trabaja en forma independiente en su consultorio particular de Pilar. También presta servicios profesionales en empresas de servicios alimentarios. Creadora y capacitadora del Curso “Comunicación y equipos de trabajo” en Food & Beverage Training.

 

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