OK!

Mi equipo sabe perfectamente lo que espero de ellos

By Jordi Vilá Giménez de Barcelona city, España

Esta es una frase bastante habitual en mis sesiones de coaching ejecutivo, es lo mismo con un alto directivo que con un mando medio, la respuesta siempre es la misma, pero jamás se hacen la pregunta en un sentido inverso.

Se dan instrucciones claras de cómo se hacen las cosas, incluso de aquello que no debe hacerse por que no es de su agrado, no es políticamente correcto o no pertenece a la cultura de la compañía, pero es difícil que se le ocurra ni tan siquiera pensar en las necesidades de su colaborador (por favor, empecemos a desterrar el término “subordinado”).

Como resultado, se suele tratar a todos los colaboradores por igual, independientemente de sus capacidades o apetencias, hasta que ocurre algo que nos lleva a la reflexión, actuamos y, a partir de ese momento, vemos como la rotación en nuestro equipo baja, su orgullo de pertenencia aumenta y la productividad lo hace también de un modo hasta entonces desconocido.

Lo que os propongo es, ni más ni menos, invertir parte de vuestro tiempo en una charla en profundidad con todos y cada uno de vuestros colaboradores directos de forma individual, una conversación en la que, en lugar de iniciar con un “lo que espero de ti es…”, empecemos de un modo diametralmente opuesto. Veamos el contenido de la reunión y la forma en que podría discurrir.

La reunión puede hacerse de un modo formal o informal, eso dependerá de las apetencias de cada cual pero, en cualquier caso, debemos procurar que nuestro interlocutor se sienta relajado, cómodo y, en ningún caso, intimidado. Lo ideal sería que hubiera una orden del día con un solo punto: “qué esperas de mi” y el aviso de mantener esta reunión en el terreno confidencial.

Antes de entrar en materia, es importante crear la atmósfera de confianza necesaria, algo así como una alianza, como unas normas de juego en las que quedará muy claro que lo que allá se hable, allá quedará y que hay una plena apertura a oír lo que la persona nos tenga que decir.

Una vez hecho esto, preparémonos para disfrutar de una forma curiosa. Si sabemos lo que esperan de nosotros nuestros colabores, podremos cumplir sus expectativas, de lo contrario, será imposible.

Podríamos empezar de un modo parecido a este: – Bien María, Pedro, Cristina (el nombre que sea), ¿qué es lo que esperas de mi? –

Una vez arrancada la charla, es esencial no direccionarla ni coartar en modo alguno y sí, por el contrario, ir lanzando nuevas preguntas que nos permitan indagar en las necesidades de la persona. Al terminar, es importante sintetizar las notas que hayamos podido tomar, a modo de resumen, algo así como – si te he entendido bien, lo que esperas de mi es…–

Con esta reunión, la persona se sentirá escuchada y sabrá que es un elemento importante en el equipo, un elemento al que se tiene en cuenta, no como un mero recurso si no como parte integrante de algo más grande: el equipo.

 

 

 

 

 

 

 

Perfil del escritor:

 

Jordi Vilá es formado en áreas de gestión en el máster en Dirección de Recursos Humanos por EADA, PDD por el IESE, Coach certificado por la ICF y formado por CTI (COACHES TRAINING INSTITUTE), facilitador y coach de sistemas, equipos y relaciones por CRR (Center For Right Relationship), formándose actualmente en trabajo de procesos y en psicología. Aporta una carrera profesional de más de 25 años, tanto a nivel de gestión como de desarrollo de personas. Actualmente es Presidente de CATALIZA, S.C.C.L., Director de la revista Cuadernos de Coaching, perteneciente al chapter español de ICF y, especialista en la facilitación de equipos, coaching de equipos y coaching ejecutivo y, tal como el mismo se define, apasionado del género humano y de su desarrollo en los equipos y las organizaciones.

 

 

 

 

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