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¿Qué les preocupa a los futuros Líderes que tendrán a cargo la Generación Z?

By Pablo Maison de Buenos Aires city, Argentina

¿Y cuando lleguen los Z al trabajo?

En el presente artículo quiero invitarlos a reflexionar sobre la aparición e impacto en escena de la generación “Z” a partir del análisis de la generación “Y”.

A raíz de mi libro “El trabajo en la posmodernidad” sobre el impacto de la generación “Y” en el mundo del trabajo ocurrieron cosas que me sorprendieron, lo cual habla de lo difícil que sigue siendo comprender a otra generación mirando desde una distinta.

 

Esperaba, como ocurrió, que muchos co generacionales se sintieran atraídos  e interesados por mi propuesta y que se acercaran al libro desde una búsqueda personal de entendimiento sobre los “porques” y los “comos” de la influencia de los jóvenes “Y”.

 

Este interés  que se dio principalmente a raíz de la discusión entre padres e hijos sobre el texto (impulsado mayoritariamente por padres). Lo que más les atrajo fue un capitulo en el cual me atreví a esbozar algunas ideas sobre lo que es y será el ingreso de la  generación Z (niños o adolescentes actuales)  a la interacción social/laboral.

 

Lo sorprendente para mí de esta situación, fue que los jóvenes “Y” se me acercan o escriben por su preocupación respecto de su futuro rol de líderes de los “Z”.

 

Esa preocupación me llamo la atención por 3 motivos:

–          Desde otras edades quizás no alcanzamos a percibir la sustancial diferencia entre los  jóvenes y adolescentes actuales. Nos parecen lo mismo. Pero evidentemente es una fuerte limitación personal la que nos lleva a no poder diferenciar  comportamientos y modos de relacionarse de gente que tiene 10 o 15 años de diferencia.

–          Evidentemente para los Y, los Z (que quizás sean hermanos, primos o conocidos menores) representan un gran desafío. Mas grande que el de relacionarse con quienes son mayores.  Lo cual deja en claro que el conocimiento de generaciones más adultas de otras más jóvenes sigue representando una dificultad enorme aunque pensemos que la brecha tecnológica es cada vez menor, como claramente lo es.

–          El punto que más me consultaron tenía que ver con el liderazgo. Hay una percepción de que estos niños y adolescentes de hoy son en un punto “imposibles” de liderar, por su profundo desapego a las jerarquías y sobre todo por el desinterés en ser guiados de manera tradicional. Más significativo aun que el de ellos mismos.

 

Estos interrogantes me llevaron a pensar y a analizar cuáles eran las diferencias más significativas entre los Z y los Y que pudieran preocupar tanto a estos futuros líderes. Por supuesto, que en este texto no voy a poder profundizar detalles de las características y el impacto  intergeneracional porque necesitaría escribir muchas más páginas más y probablemente sería muy aburrido, pero al menos me gustaría dejar sentadas las bases para futuras discusiones.  Acepto: corro con ventaja. Tengo tres hijos Z y nada me permite aprender más que la interacción con ellos. Cuando digo aprender no lo digo en un sentido idílico sino más bien desde la posibilidad de explorar el mundo del futuro. Ese si es un aprendizaje inmenso. Es la posibilidad de divisar y entender el futuro teniéndolo en el presente.

 

¿Pero cuáles son las características más marcadas entre los Y y los Z?. Podría nombrar muchas pero elegi estas 3 porque quizás son las que tengan más impacto en el mundo del trabajo futuro:

–          Nativos digitales vs integrados digitalmente: Los Y nacieron con la tecnología pero tenían algunas barreras considerando a los Z: El teclado y la ausencia de las redes sociales.

 

Estos dos elementos son definitorios. El primero porque implica el acceso de los Z a la tecnología desde una etapa mucho más temprana. El “touch screen” cambio el mundo, básicamente porque los niños desde el segundo año de vida pueden relacionarse activamente con la tecnología sin necesitar manejar los dispositivos tecnológicos via motricidad fina (el mousse) o entendimiento alfabetizado (el teclado). En el caso de las redes sociales también a partir de su acceso temprano comienzan desde mucho antes a establecer conexiones virtuales que impactan definitivamente en la manera en la que se comunican y establecen relaciones.

 

La consecuencia: comunicación más atomizada y desestructurada aun, dificultad para el intercambio cara a cara, mayor velocidad en la respuesta, imposibilidad de espera en el contacto, creciente falta de foco y concentración.

–          La dilución de los limites: hijos de una generación que vivió la salida del proceso militar y la legalización del divorcio como dos puntas del iceberg de una sociedad que tuvo la posibilidad de ampliar los limites democráticos por un lado y de transformar los mandatos familiares del pasado por el otro, los Z tuvieron la posibilidad de cuestionar limites, confrontar y discutir normas familiares con mucha más frecuencia que generaciones previas. La emocionalidad (afortunadamente!) invadió las relaciones padre/madre/niño. También los divorcios y las madres y padres híper ocupados, con trabajos fuera del hogar, trajeron a la relación paterna/materna un nuevo invitado: la culpa.

Esa combinación de ampliación de los limites para discutir problemas o situaciones, el mayor contacto emocional y la aparición de la culpa trajeron consigo muchísimos aspectos positivos y otros negativos. Lo cierto es que estos niños están preparados para cuestionar límites y jerarquías con mucha más frecuencia que en el pasado. Lo cual para los nuevos jefes y organizaciones es un desafío redoblado.

–          La final desaparición de la vocación: Si en los Y la idea vocacional comenzaba a diluirse, en los Z está prácticamente desaparece. A raíz de la “liberalidad” bien entendida y mencionada  en el párrafo anterior, los padres nos desplazamos de la idea de “imponer” lo que deben ser en el futuro. La idea de que los niños y adolescentes descubran su propio mundo trae aparejado la imposibilidad de definiciones de caminos de acción marcados a edades tempranas. La tecnología por otro lado todo lo acapara y deja a las carreras tradicionales y mayormente manuales cada vez más lejos. También a las que tengan que ver con escucha e interacción personal. Para ellos, las organizaciones y corporaciones serán cada vez más aburridas con sus normas y políticas que de niños no han tenido en las redes sociales y  en sus hogares. Los colegios y los padres nos acercamos afectivamente  pero quizás nos alejamos en la profundidad de las relaciones porque estamos en muchos casos menos predispuestos a adaptarnos a la comunicación tecnológica.

 

Ni bueno, ni malo. La pregunta es cómo y cuándo van a poder encontrar el proceso de orientación vocacional que los guie en su futuro. Y sobre todo como los Y van a poder guiarlos.

 

Muchos interrogantes y quizás pocas respuestas por el momento. Me interesa en estas pocas líneas dejar planteado el tamaño del desafío para los próximos años y para los lideres “Y”, por un lado y por el otro,  invitarlo un a pensar en esta nueva generación que preocupa a los “Y” que son quienes los lideraran

 

Una vez más pelearse contra las características de una generación no conduce a ningún lado. Porque es lo que son. La pregunta es cómo nos adaptamos las otras generaciones para ayudarlos a integrarse de la mejor manera posible al mundo social y laboral.

 

Si creíamos que la disrupción de los Millenials era inigualable, pues bien creo que estábamos equivocados.

 

 

 

 

 

Perfil del escritor:

Pablo Maison es Licenciado en Relaciones del Trabajo (uba). Cuenta con estudios de posgrado en Negocios y Desarrollo Organizacional en universidades argentinas y del exterior.  Trabaja hace dos décadas en Unilever en la que ocupó posiciones globales y locales en el área de Recursos Humanos, en la Argentina y el exterior. Entre otros cargos como Gerente de Empleos, Gerente de Capacitación y Desarrollo, como así también de Relaciones Industriales para la Argentina y en el exterior como Gerente Regional de RH para IT Latinoamérica, con base en San Pablo, Brasil, y como Gerente de Desarrollo Organizacional para Latinoamérica, con base en Londres, Inglaterra. A su regreso al país, ocupó el cargo de Director de Recursos Humanos del negocio de Alimentos, y luego del negocio integrado de Limpieza, Cosmética y Alimentos para la Argentina, Uruguay y Paraguay.  En 2006, fue nombrado Vicepresidente de Recursos Humanos para Unilever en el Cono Sur (Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay) y en setiembre de 2012 fue promovido a la posición que ocupa actualmente, de Vicepresidente de Recursos Humanos para Unilever Latinoamérica. Pablo ha sido conferencista y expositor en una amplia cantidad de congresos, conferencias y eventos realizados en la Argentina y en exterior en temas mayoritariamente relacionados con la Generación Y, el desarrollo de talento en las organizaciones, Diversidad y cambio organizacional. También cuenta con experiencia docente en las principales universidades del país.  Así mismo ha sido autor del libro El trabajo en la posmodernidad y notas en reconocidos medios de comunicación de la Argentina, tales como los diarios Clarín, La Nación y El Cronista, y las revistas especializadas Apertura, Fortuna y Mercado, entre otros.

 

 

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