OK!

La gestión del optimismo

By Marita Abraham de Mendoza city, Argentina

Si cambiamos nuestra manera de pensar cambiará nuestra manera de vivir.

Peter Drucker, un grande de las organizaciones, dijo “Lo que no se puede medir no se puede gestionar”.  Dio lugar entonces a un marco de actuación organizativo que sugiere que tomemos decisiones y trabajemos sobre lo que somos capaces de capturar en un papel.  ¿Estás de acuerdo con esta afirmación? Sin duda gestionar lo medible es necesario. Pero… ¿qué hacemos con lo que no se puede medir y aún así hay que gestionar? ¿La pertenencia? ¿el compromiso? ¿la confianza? ¿el equipo?  Lo intangible necesita otros métodos para no tener que rendirnos ante la falta de entusiasmo, de ganas, la actitud descreída que aparece en muchas organizaciones.  El optimismo es una de esas cosas, porque cuando no está genera un fatalismo peligroso y cuando se encuentra en la organización nos conduce a resultados increíbles.  ¿Cómo medirlo? ¿Cómo modificarlo? ¿Cómo conseguimos mejores resultados y al mismo tiempo incrementamos la calidad de vida de nuestra gente?

Gestionando el optimismo, que podemos definir como una disposición de personalidad que se traduce en una expectativa o creencia estable, generalizada de que en la vida ocurrirán cosas positivas.

Todos tenemos expectativas.  Si creemos que lo que viene es malo, nos “guardamos” y esperamos lo peor. Si creemos que es bueno, desarrollamos nuestras ganas y positivismo e incidimos con una disposición natural a que las cosas sucedan.

 

EXPECTATIVA > ACTITUD > COMPORTAMIENTO > RESULTADOS.

Así las personas terminamos siendo profetas de nuestro propio destino, modificando con nuestro enfoque interior el entorno en el que vivimos. No vemos las cosas como son, dice el Talmud, vemos las cosas como somos.  Si nuestra expectativa es que lo que viene es mejor, nuestra predisposición para ello la acompañará y a eso le seguirán mejores resultados.

Gestionar el optimismo tiene que ver con desarrollar esas expectativas positivas en nuestro equipo de trabajo. Que todos y cada uno miremos hacia adelante con la certeza que lo mejor está por venir y así contribuyan a conseguirlo. ¿Cómo podemos hacerlo?

 

El primer paso es comprender que el optimismo es un acto político

La responsabilidad de los que mandan no se limita a conseguir resultados. El cómo es esencial, la orientación al proceso garantiza que lo bueno se pueda repetir.
Gestionar el optimismo tiene que ver con incidir en la cultura de la organización. Ayudarla a abandonar los caminos de una empresa tóxica para convertirse en el mejor lugar para trabajar.

Una vez tomada la decisión de transformar la organización necesitamos ejercer tareas concretas que ayuden a transformar el clima y la cultura.  El optimismo no se gestiona con intenciones sino con acciones concretas.

 

¿Están listos para nuestra docena de buenas prácticas?:

  1. Analice el trabajo de cada persona, buscando que las tareas que realiza tengan relación con sus habilidades y talento. Ayúdeles a tener “momentos de gloria” cada día y así su motivación se incrementará.
  2. Busque las buenas noticias que hay para comunicar y resáltelas con un lenguaje corporal entusiasmado y usando palabras positivas. Elimine palabras como “crisis” y “problemas” reemplazándolas por otras que induzcan a pensar en soluciones y posibilidades.
  3. Ofrezca reconocimiento a cada persona de su entorno, resaltando su valor personal y demostrando el respeto que tiene por ella, siempre mirándole a los ojos mientras le habla.
  4. Juegue con su equipo. Realice actividades que generen confianza, conexión y cohesión. Proponga una conferencia positiva y motivacional.
  5. Involucre a todos en una reunión creativa para diseñar los próximos meses. Aunque tenga ya el plan hecho, escuche y ayude a que todos se sientan dueños del proyecto, que lo consideren de su propiedad.
  6. Tome conciencia como líder que está siempre en un escenario. Su preocupación contagia intranquilidad, su optimismo lleva calma y así las personas pueden acceder a lo mejor de sí.  Dese cuente de qué transmite en cada encuentro con personas a su cargo. Pida retroalimentación.
  7. Genere experiencias en la organización que sirvan como anclaje positivo: reuniones para celebrar los éxitos, boletín de buenas noticias, carteles con un mensaje que ponga en contacto a las personas con su propia grandeza.  Inclúyalas en su plan de comunicación de modo que haya al menos una experiencia de este tipo cada bimestre.
  8. Aproveche cada comunicación para conectar con el valor de las personas en la organización: agradecer, reconocer, destacar los méritos. Haga pública cada acción positiva, destaque las mejores prácticas y anime a copiarlas.
  9. Piense en cómo llevar optimismo a tu trabajo. No lo haga como una forma superficial de sonreír sino como un motor que impulsa los buenos resultados. Tome conciencia en cómo contribuye a un mejor clima y en qué momentos es usted mismo un factor negativo.
  10. Involucre a la familia de sus empleados. Envíeles una carta para felicitarles por un trabajo    bien hecho de su familiar, haga un día de la familia, entérese de los logros familiares y de los problemas. ¡Incrementará su autoestima notablemente!
  11. Planifique un acto solidario con todos en su organización para impactar positivamente en su comunidad. Que participen todos, que sientan la alegría de dar.
  12. Dedique un tiempo a la reflexión. A pensar en temas trascendentes y estratégicos.  Verifique que la visión, misión y valores son conocidos por todos y cada uno sabe qué hacer para contribuir a ellos.  Invíteles a hablar sobre estos temas más profundos.

 

 

 

Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos, dijo Einstein.  Es el momento de un cambio con la predisposición de vivir cada día plenamente, consciente, presente y PROTAGONISTA. Determine si su dedicación de tiempo diaria está de acuerdo con sus prioridades. Que cada día ejercite la elección de ser feliz, de distribuir su tiempo entre las cosas que le importan.

 

Y recuerde que la Felicidad es una opción.  ¡ESCOJA YA!

 

 

 

Perfil de la escritora:

Marita Abraham es MBA con especialidad en Negocios Internacionales de la Universidad de Lleida en España. Es directora de MSR Consulting Internacional y de MassNegocios. Colabora con artículos para los diferentes diarios a nivel nacional e internacional. Es titular de la Cátedra Comercialización II en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo. Es profesora de postgrado y MBA en Escuelas de Negocio y Universidades de reconocido prestigio. Se desempeña como Speaker, Coach y Formadora en sus Modelos de Gestión del Optimismo, Gestión del Compromiso y Gestión de la Confianza en organizaciones de gran prestigio internacional como BBVA, Osde, Chandon, Visa, IMPSA, Diageo, Edemsa, Globalvía, FEcovita, Trivento, Holcim, Tarjeta Nevada, Renault, Renfe, Toyota, Mercedes Benz, Accenture, Bankinter, Caja Madrid, Eroski, Eulen, Grupo Planeta, Guardia Civil Española, HP, Ibercaja, Multiopticas, Randstad, Sanitas, Telefónica, Uponor, Hotel Hyatt, Zara, entre otras.

 

Comentarios
Powered by WordPress | Designed by: Premium WordPress Themes. | Thanks to wordpress 4 themes, All Premium Themes and Download Free WordPress Themes Wireless Deals