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Las siete enseñanzas del Papa Francisco aplicables al Management moderno

By Marcelo Berlato de Capital Federal, Argentina

Acerca del fenómeno Francisco:

Durante los últimos dos años ha sido virtualmente imposible sustraerse al encantamiento que el fenómeno Francisco ha suscitado a lo largo del mundo entero, sin excepción de credos, estrato social, formación política, empresaria y hasta del mero hombre de a pie que camina sobre la tierra; tanto que las principales portadas del mundo han hecho retratos, biografías, semblanzas y rankings para geoposicionar a esta figura subyugante que ha irrumpido calma y sonrientemente en nuestra realidad cotidiana.

En este marco creo que, así como existen textos y enseñanzas  que han traspasado su origen y fundamentos religiosos[1] para transformarse en referencias de carácter universal y humano; también Francisco puede aportarnos conceptos que trascienden las enseñanzas del Catos Romanus y nos brinda un abordaje  religado con los aspectos humanos más elevados. Sirva como prueba de esto, la reciente visita al  Parlamento en Estrasburgo por parte del Papa, donde fue ovacionado por los eurodiputados, incluso frente a las subrayadas críticas y observaciones sobre las cuales fueron objeto las políticas llevadas adelante por dicho cuerpo parlamentario y que pese a esto, buscó consejo y opinión en esta figura.

En el espíritu entonces de este enfoque superadoramente holista, propongo la serie de las que para mí son las siete enseñanzas de Francisco aplicables al Management moderno y comparto con ustedes para pensarlas en este último mes del año.

 

Apertura:

Los actos son enseñanzas mucho más potentes desde lo pedagógico que los textos y las redacciones, los que capacitamos a cuadros directivos lo sabemos bien y seguramente esto se encuentra entre nuestras primeras recomendaciones; en este sentido Francisco ha sabido explotar esta arista de manera remarcable; de hecho a las pocas horas de su designación como Obispo de Roma, Francisco cursó al Rabino de Roma [2] la participación a la ceremonia de inauguración de Pontificado, gesto que sumado a su visita inter religiosa a Tierra Santa en compañía de los líderes Judíos y Musulmanes en mayo de este año[3], constituye el punto de referencia para su gestión: dialogo, inclusión y permanencia dentro de la comunidad, apuntando a finalidades superadoras de las pequeñas diferencias. Cuanto de esta dimensión es formalmente omitida en la gestión del negocio moderno, pensando en el stakeholder engagement[4] que las compañías no terminan de reconocer –más allá de lo discursivo- como meta a consolidar y eje foco del negocio, cerrándose y con políticas abiertas únicamente a la lógica de mercado. La apertura constituye a mi juicio entonces, el abrir la puerta para salir a jugar con todos los actores comunitarios vinculados a nuestro devenir empresarial, incluyendo aquellos que circunstancialmente parezcan en las antípodas de nuestro actuar. La apertura confirmará lo circunstancial de esta distancia.

 

Consistencia:

Basta con hacer un breve recorrido de la bio de Jorge Bergoglio para descubrir que aquellos gestos que hoy están siendo objeto de los comentarios generales – incluso este articulo- no son ni más ni menos que la continuación de una forma de ser y no fruto de una mera postura declarativa resultado de la posición detentada, muy por el contrario Francisco continua en forma espontanea aquellas conductas a las que tenía acostumbrados a aquellos que lo conocían. Desde sus producciones intelectuales –incluyendo las puramente religiosas- hasta los pequeños gestos de caridad –un llamado telefónico a deshoras de la noche- Francisco, ha sabido impulsar sus objetivos en la misma línea que lo caracterizó; Competencia Inconciente podríamos decir desde la PNL [5], esto es, hacer lo mismo siempre para que la naturalidad gane en seguridad y la espontaneidad en lo repetido. Esta dimensión está ausente muchas veces cuando los cambios de rol intra organizacional apalanca cambios repentinos en la personalidad de los actores y estos se reflejan el discurso operativo del negocio con cambios bruscos de condiciones contractuales o de facto con las que estábamos acostumbrados a conducirnos y fatalmente de un día para otro alteran nuestra red vincular. Proyectualmente hablando, el ciclo de vida del Management debiera ser una sinusoide armónica y no un quebrado histérico de shock que genera inevitables resistencias al cambio.

 

Liderazgo por autoridad:

De la mano de las dos dimensiones propuestas, miramos que si bien el Pontificado se adjudica por los pares y se asume en la subjetividad del depositario[6] , también es cierto que el poder es fungible y se orienta a aquel que es capaz de detentarlo. En este sentido, Francisco y sus fuertes medidas para ordenar la tropa propia, sólo pudieron surtir efecto en tanto ese poder encontraba cauce en quien pudiera dirigirlo. Las reformas propuestas no responden, como decíamos arriba, a una reacción de coyuntura sino más bien al reconocimiento y diagnostico de estado de la cual la situación temporal es objeto. Es muy común ver en la conducción de los distintos negocios –incluso en la vida domestica- como el cargo pretende enmarcar al rol, cuando uno es consecuencia del otro. Las preguntas, finalizados los controles de dirección y selección organizacional, acerca de cómo no se alcanzaron las metas –o como existió tan grande deriva entre los planeado y lo ejecutado- cuando se contaban al menos en teoría con todos los recursos humanos, materiales, financieros y temporales, encuentran en este renglón una explicación plausible: ausencia de liderazgo por autoridad[7], autoridad delegada por competencias intrínsecas del manager, que debió cultivar para que en la asunción del rol se catalice el resultado de la sinergia grupal.

 

Integridad:

En definitiva, la constitución del perfil y del Pontificado de Francisco fue y ha sido, soportar los embates críticos[8]; y si hay alguien que lo sabe bien es el mismo Bergoglio, quien resistió un sin número de operaciones previas a su Pontificado, principal y lamentablemente con origen en nuestro país y aún desde la propia curia Romana. Estos intentos frustrados tenían como objeto interrumpir la serie de reformas que la delegación por autoridad de facultados habilitaría a Francisco transparentar el accionar hermético y fuertemente resistido del Vaticano, citando principalmente la necesaria condena a los casos de abuso cometidos por miembros de la Iglesia y el accionar del Instituto para la Obras de Religión –o como vulgarmente se lo conoce, Banco Vaticano. El hasta ahora innegable éxito franciscano se apoya fundamentalmente en la solidez de su integridad pre designación, aspecto que es descuidado a nivel empresarial muchas veces en pos de un reclutamiento puramente técnico, en las búsquedas tanto intra como extra organizacional, postulando candidatos permeables a este tipo de presiones por adolescencia de un carácter y trayectoria integras; síntoma que las organizaciones enmascaran discursivamente en sus memorias de sostenibilidad, pero fallan al contrastarlas con la praxis exhibida a lo largo de los años.

 

Humildad:

La postura de Francisco, hemos visto hasta aquí, no es una pose. Es el resultado de la consistencia de quien ha dedicado a desarrollarse en todas sus aristas, sin ambicionar más que el cumplimento eficiente de sus objetivos, entendiendo que este es el más valioso aporte a la comunidad y así  mismo – en tanto sujeto (sujeto a sus convicciones)- que una persona puede brindar. En esto se centra la humildad como fenómeno de aplicación observable. La relación de Francisco con su antecesor y actual Papa Emérito Ratzinger, la relación con los líderes mundiales, la relación con la comunidad –predominantemente joven, reflejada en la Jornada Mundial de la Juventud, en Brasil- que en cantidades busca su referencia, muestra la característica que todo Líder real debe tener. Cuando era muy joven, me enseñaron que 3 “H” debían guiar mi accionar: Honestidad (vista aquí como Integridad), Humildad, no entendida como una tonta modestia de inmerecidos reconocimientos, sino como aporte personal concreto como lo desarrollamos aquí; y finalmente Humor, que abordaremos enseguida. De estas 3 grandes “H” propuestas, mi mentor insistía que si alguna haya de faltar, que nunca sea la humildad, porque aún en el error humano, se es claramente más proclive a perdonar a un humilde más que a un altivo.

 

Alegría:

Si Juan Pablo 1º, el malogrado Albino Luciani, es recordado como “El Papa de la sonrisa”[9], Francisco seguramente también lo será por impulsar su tarea con un constante y generoso buen humor, a todos, a toda hora, en todo momento. Buen humor, tolerancia, compasión plasmada en su tarea cotidiana; dimensión que como proponíamos conjugar hace un momento, permite el fluir cómodo del quehacer habitual. Este buen humor, no es un festival de comicidad ni un espasmo neurótico de risas que aturden –diferenciando como Freud lo Cómico del Humor-, sino antes bien el reflejo paterno/ materno que en la implementación de la gestión de nuestro negocio, como managers, debiéramos cuidar celosamente. Aún con un chiste[10].

 

Legado:

Al final, la única seguridad que tenemos, es que todo finaliza; aún este articulo. Pero antes de cerrar, el último aspecto de esta serie que armé, creo que es el más relevante, porque se vincula a la trascendencia. Es de todos conocidos, que salvo por la extraordinaria renuncia al papado de Benedicto, la salida del mismo no es ni más ni menos que la muerte en si misma, sellando el designio por el cual fehacientemente se ha alcanzado. Estoy seguro, que está época de la humanidad llevará un poco –y espero que mucho- la marca de Francisco. Es lo que se deja, lo que se aportó al otro en tanto sujeto especular, donde mi propio desarrollo es consecuencia del crecimiento del prójimo –próximo.  El legado en nuestra actividad de gestión un poco representa la muerte dentro de nuestro grupo[11], una salida nuevos desafíos donde desarrollar estos siete aspectos sobre los que hemos discutido. La pregunta es si vamos a dejar suficiente impronta en nuestro grupo, sobre nuestro negocio, sobre nuestra comunidad como para ser considerados una referencia a la cual acudir en caso de incertidumbre por nuestros circunstanciales pares y la respuesta que intuyo es la vocación que tenemos como gestores organizacionales de comparar, observar, aplicar e impulsar aquellas conductas que transformándose en buenas prácticas de carácter universal podemos reconocer en este momento histórico mundial. Creo que en esto también y finalmente, Francisco, nos aporta su enseñanza.

 

 

 

 

 

Perfil del escritor:

Marcelo Berlato es PM (UTN) y posgrado en Gestión Sostenible y RSE (UBA). Actualmente conduce las investigaciones del Observatorio de Responsabilidad Social de la UdeMM donde es profesor de Teoría de la Opinión Pública y PMO en el Instituto Amanecer. Con sólida experiencia práctica en el sector privado, público y no gubernamental como Consultor en Comunicaciones Integradas y RSE, es especialista certificado por el programa Valor AMIA-BID y consultor Dircon de la Sepyme, participando como capacitador. Conocido disertante se destacan sus ciclos sobre Comunicación y Empresa, donde se abordaron las problemáticas organizacionales desde las comunicaciones integradas, implementación de prácticas sostenibles, Project Management, Earn Value Management, hasta el psicoanálisis organizacional.

 

 


[1] Después de todo, el termino Religión (religio)proviene de re (enfático) ligare (unir-amarrar) y el sufijo –ion (acción o efecto) de vincular en términos filosóficos lo humano y lo divino, Apolo y Dionisio, en términos psicoanalíticos

[2] http://visnews-es.blogspot.com.ar/2013/03/el-papa-francisco-al-rabino-de-roma.html

[3] http://www.infobae.com/2014/05/18/1565367-la-agenda-actividades-del-papa-francisco-su-visita-tierra-santa

[4] Compromiso y vinculación con clientes internos y externos afectados por el accionar de nuestro negocio

[5] Programación Neuro Lingüista

[6] Pichón Riviere  http://psicopsi.com/diccionario-de-psicologia-social-letra-R-Rol-terminos-de-psicologia-social

[7] http://www.visionsustentable.com.ar/2011/10/marcelo-berlato.php , párrafo 3.

[8] Perelman nos enseña que el argumento más fuerte no es el más convincente sino el que soporta la critica.

[9] http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Pablo_I

[10] Freud, Der Witz und seine Beziehung zum Unbewussten, 1905

[11] Cuando se da la consecución de los objetivos, el grupo muere, http://psicopsi.com/PICHON-RIVIERE-Pretarea-tarea-proyecto

 

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