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Empresas de familias y el protocolo familiar

By Marta Tomchinsky de Buenos Aires city, Argentina

“Relación y conducción”

Las Pymes y las Empresas de Familia se encuentran íntimamente relacionadas. Vale destacar que, del conjunto de empresas, el 95% son Pymes, y el 71% de esas pequeñas y medianas empresas, están constituidas por Empresas de Familia que actualmente suman unos 355.000 emprendimientos familiares.

Estas Empresas de Familia son de gran importancia por su número, y en la economía como factor generador de empleo, ya que ocupan el 48% aproximado de la mano de obra, conforme estadísticas de prestigiosos economistas especializados en el tema lo que implica más de 8.000.000 de puestos de trabajo.

Es por eso que se vuelve estrictamente necesario, poder establecer las diversas situaciones que rodean el proceso de conducción de estas empresas, y dar a los diferentes inconvenientes que en este plano se suscitan, la solución lógica y jurídica necesaria para que dichas empresas se transformen verdaderamente en una solución de producción y trabajo para miles y miles de familias, dejando de lado las desinteligencias que pudieran surgir, y que las mismas, puedan solucionarse en caso de existir, de conformidad a pautas que  se encuentren documentadamente plasmadas.

 

Este tipo de empresas es también de gran importancia en el plano mundial. Por ejemplo, en Italia donde constituyen el 90% en manos de grupos familiares; al igual que en España y en Suiza; donde también revisten gran importancia o en Alemania donde existen dos millones de empresas de familia, más allá de destacar que en el plano mundial, se entiende por empresa de familia aquella que es dirigida por un grupo familiar, aunque sus integrantes no participan activamente de su gestión; totalmente diferente esa situación a la que vivimos en nuestro país.

 

Para nosotros es común que las empresas de familia estén dirigidas por un grupo familiar, de diversas características según se trate de matrimonio, padres e hijos, otros parientes consanguíneos, y sus respectivas descendencias. Pero en todos esos casos, acontece una superposición de funciones y relaciones entre la estructura familiar y su tipo de relación, y la estructura de una organización empresaria formalmente constituida.

 

Es precisamente esta superposición, la que lleva a los integrantes de la empresa familiar a una evidente confusión de roles, entre aquel que juega dentro y fuera del núcleo de la empresa.

 

Es necesario considerar que la práctica nos muestra que es sumamente común que no pocas Pymes Familiares, cesen en su funcionamiento como tales, transcurrida una primera generación. Todo ello motivado por las desinteligencias suscitadas por los diversos conflictos familiares, que inevitablemente son llevados dentro del ámbito de la empresa, y que inexorablemente perjudican las relaciones, tanto de familia, como empresarias dentro de ese grupo familiar y de allí sin más, a la disolución de la empresa.

 

 

 

 

 

Recursos y Herramientas para solucionar e integrar decisiones directivas:

 

A los efectos de poder brindar a estas Empresas Familiares la garantía de continuidad que es precisamente la función que ha llevado a su creación por el Socio y/o los Socios Fundadores, se hace imprescindible contar con herramientas documentales, donde queden plasmadas las diferentes situaciones necesarias para impedir arribar a crisis familiares, que generen a su vez, crisis empresarias y conlleven el cierre de la Empresa Familiar.

 

Surge de este modo, la necesidad de plasmar todo cuanto es necesario acordar para su funcionamiento, como, por ejemplo, la integración de su consejo directivo, los familiares que cumplirán tareas, sus remuneraciones, etc. etc. en un instrumento legal, de singular importancia, aunque aún no legislado en nuestro país.

 

Nos estamos refiriendo al Protocolo Familiar, figura legislada y de suma importancia por ejemplo, en el Derecho Español, precisamente por su fundamental importancia dentro de la Empresa Familiar, y que le da contenido y validez, a todo aquello que debe quedar plasmado y regulado, a fin de garantir el normal desenvolvimiento de la empresa y su continuidad familiar.

 

 

El Protocolo Familiar es entonces un acuerdo marco de naturaleza jurídica compleja- que contiene elementos de distintos tipos de contratos, obviamente adaptado a cada circunstancia familiar especial- y firmado entre familiares socios de una empresa, con la finalidad de regular la organización y gestión de la misma, así como las relaciones entre la familia, la empresa y sus propietarios, para dar continuidad a la empresa, de manera eficaz y con éxito, en la siguiente generación familiar.

 

 

Precisamente, es con la elaboración de este Protocolo que la familia comienza con un profundo proceso de comunicación, el que, plasmado en este instrumento legal, deberá mantenerse en el futuro, garantizando así las relaciones imprescindibles- Familia-Empresa, y asegurando con éxito su continuidad y su rentabilidad.

 

Varias son las razones que, en una Empresa Familiar, nos llevan a aconsejar la confección de un Protocolo Familiar.

 

Las fundamentales son:

1.-Clarifica y delimita los ámbitos de actuación de la Familia y la Empresa, evitando que entre ambas se produzcan interferencias que entorpezcan o impidan su normal funcionamiento.

2.-Despersonaliza determinadas cuestiones puntuales de engorrosa resolución cuando se trata de relaciones de familia dentro de una empresa. (Por ejemplo: la retribución de los familiares que trabajan en la empresa).

3.-Resuelve al poder estar volcado a un documento, y “a priori” determinados problemas previsibles, señalando la solución a aplicar a los mismos cuando se planteen.

4.– Fundamentalmente motiva que la familia inicie un proceso de comunicación, que deberá mantener en el futuro, para poder ir modificando en lo ya plasmado cuantas situaciones nuevas se vayan planteando, siempre acerca de esas relaciones familia- empresa.

Algo muy Importante para destacar: El Protocolo Familiar es un “traje a medida” que es imprescindible elaborar en cada caso de manera especial e individualizada, no adaptable de una empresa a otra, bajo riesgo de confeccionar así un documento que no pueda cumplir su claro objetivo: La indudable protección de la empresa y de la familia en el marco de la misma y como continuidad de ella.

 

No existen en este tema respuestas estándar válidas. Cada familia adopta sus decisiones.  Por ende, hay tantos Protocolos Familiares como Familias Empresarias.

 

Aunque aún no ha encontrado eco en nuestra legislación, está claramente demostrado que lo ha encontrado en la práctica. Muchas Empresas de Familia comienzan desde ya a comprender la importancia de la preparación y elaboración de un Protocolo Familiar, que les garantiza con éxito la continuidad de la Empresa, y de sus socios integrantes con la tranquilidad de haber dejado documentadamente plasmado todo aquello que de otro modo, hubiera sido clara base de conflicto familiar.

 

Finalizando puedo decirles que hay una solución concreta en estos tiempos difíciles tanto para las relaciones intersocietarias, como para las relaciones interpersonales, que sin duda facilitara la continuidad armónica de toda Empresa Familiar.

 

 

 

 

Perfil de la escritora:

Marta Tomchinsky  es Abogada UBA. Especialista en derecho empresarial y laboral, con orientación en PYMES y empresas de familia. Cuenta con formación Post-Académica en temas avanzados de Mediación; Psicología de Empresa

y Gestión de Negocio. Es docente universitaria, Capacitadora y Conferencista sobre temas de su especialidad en

Importantes Centros e Instituciones Locales y del Exterior. – Consultora Legal de Empresas de Familia y PYMES. –

 

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