OK!

El dilema del administrador – empleado

By Albino Juan Bazzanella de Buenos Aires city, Argentina

            A diferencia de otras jurisdicciones, es práctica extendida en nuestro país la designación de empleados que ocupan cargos gerenciales (considerados desde el punto de vista administrativo) como miembros del Directorio (en las sociedades anónimas), Gerentes (en las sociedades de responsabilidad limitada) o simplemente Administradores (en otro tipo de sociedades comerciales).

            En nuestra experiencia, esta práctica se funda, básicamente, en razones económicas: asumir un cargo societario es parte de la responsabilidad que viene aparejada por el cargo gerencial que se desempeña y la retribución percibida. Sin embargo, y a pesar del avance de la jurisprudencia y de la legislación argentina en los últimos años, las empresas y los ejecutivos no han tomado debida nota de los riesgos que dicha decisión entraña.

El objeto de este artículo no es solo informativo sino que pretende servir de alerta para aquellos que se encuentren en la situación antes descripta. En tal sentido, el tema en cuestión es muy amplio y complejo para tratarlo aquí, por lo que nos limitaremos a una enunciación breve pero lo más completa posible.

En este tema, existen dos frentes: el administrador frente a la empresa, sus propietarios y los terceros; y el administrador en su condición de empleado de la empresa. En el segundo caso, la problemática se centra en su categorización laboral y su retribución también en su carácter de administrador, temas álgidos al momento de su desvinculación. En cambio, en la primera de las situaciones los riesgos son mucho más amplios.

La “Ley General de Sociedades Nº 19.550” establece el principio en virtud del cual el administrador debe regirse por el estándar de lealtad y debida diligencia del buen hombre de negocios. Esto significa que su principal obligación es proceder de buena fe y con debida diligencia, cuidado y capacidad. Salvo especificas excepciones, y que deberán ser probadas, este principio pone en cabeza del administrador múltiples responsabilidades, por incumplimientos formales o substanciales a normas societarias, tributarias, cambiarias, aduaneras, propiedad intelectual, defensa de la competencia, laborales y de seguridad social, ambientales, de fabricación de alimentos, de abastecimiento de bienes y servicios, concursos y quiebras y penales.

Con respecto a las sanciones, las mismas tienen una escala que puede ir desde multas, pasando por inhabilitación hasta prisión.

Resulta obvio que nuestra intención no es espantar sino ayudar a reflexionar y a prevenir o mitigar estas eventualidades.

Si bien existen varios mecanismos societarios, contables, comerciales y de contralor, tenemos que considerar la real fuerza negociadora del administrador a fin que los propietarios de la empresa o sus superiores jerárquicos accedan a adoptarlos, sobre todo si se encuentran muy lejos. La implementación de una batería de medidas implica dinero, mover la estructura burocrática de la empresa y hasta una cierta retorsión hacia el empleado por considerarlo poco comprometido con la empresa.

Por lo tanto, nos limitaremos a sugerir unas pocas medidas que, en nuestra larga experiencia, pueden implementarse sin mayores costos y conllevan un buen grado de protección.

 

  1. La firma de un acuerdo de indemnidad por parte del accionista, mediante el cual éste se compromete a asumir la defensa del empleado en caso de reclamo. Queda claro que el administrador deberá enfrentar el reclamo pero el accionista/socio asumirá el proceso de defensa y sus costos;
  2. La toma de una póliza de seguros que cubra su responsabilidad como directores o gerentes. Internacionalmente, este tipo de pólizas es conocida como “D&O”. Atención que no debe confundirse con la póliza que exige el Registro Público de Comercio al momento de inscribir la designación de un director o un gerente, pues el monto asegurado es “simbólico”; y
  3. La designación de profesionales ajenos a la empresa que asuman el cargo de administrador a cambio de una remuneración mensual y la firma del acuerdo de indemnidad mencionado en a).
  4. Deseo que este material te sea de utilidad y puedas compartirme tu opinión y aporte sobre él.

 

 

 

Perfil del escritor:

Albino Juan Bazzanella es abogado especializado en las áreas de derecho de las sociedades comerciales nacionales e internacionales, M&A, asociaciones civiles, fundaciones y contratos comerciales. Comenzó su carrera trabajando para el gobierno italiano en proyectos de cooperación económica internacional. De regreso a Buenos Aires, trabajó en estudios jurídicos de proyección internacional, asesorando empresas en temas del quehacer cotidiano hasta los grandes proyectos transnacionales. Actualmente, es asesor freelance.

Comentarios
Powered by WordPress | Designed by: Premium WordPress Themes. | Thanks to wordpress 4 themes, All Premium Themes and Download Free WordPress Themes Wireless Deals