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El perverso beneficio del Teletrabajo

By Federico Espeche de Buenos Aires city, Argentina

Desde hace décadas las organizaciones han intentando crear y encontrar herramientas de innovación que sirvan para aumentar la productividad, maximizar las inversiones, generar recursos y, por supuesto, ganar dinero. Desde la evolución tecnológica a partir de la increíble capacidad del ser humano en dicha materia hasta la revolución de procesos de gestión y productivos (JIT, sistemas pull y push, etc.) la búsqueda de la innovación en pro de generar más ingresos para las compañías se sospecha imparable a tal punto que ya está alcanzando una frontera donde pone en discusión la propia ética y moral de las organizaciones. ¿Hasta qué punto podrán las empresas con fines de lucro hurgar en sus respectivas bolsas de trucos hasta encontrar aquella herramienta que potencie increíblemente los ingresos pero al mismo tiempo denoste principios básicos del trabajo?, ¿qué beneficios sobrenaturales serán construidos en el imaginario organizacional y propuestos a los trabajadores para que en la velocidad en que ocurren las cosas sean aceptados y convalidados por estos?. La respuesta es una sola y reside en una herramienta tan única y revolucionaria como leonina: Teletrabajo.

Este supuesto beneficio accesorio a la compensación se presenta como la posibilidad de equiparar el tiempo ocioso (vida privada) con la realidad profesional y laboral, percibiendo los mismos ingresos – e incluso menos – respondiendo los mails del jefe en pijama o atendiendo una llamada telefónica del supervisor de turno desde la comodidad del baño. Al mismo tiempo el empleado feliz con su nuevo logro administra sus propios horarios, puede jugar en el jardín con sus hijos entre planilla de Excel y tareas en Word y hasta dormir una reparadora siesta todo gracias al “beneficio” del Teletrabajo cuando en realidad, lamento sostener firmemente, ocurre todo lo contrario porque ¿se imaginan una empresa que otorgue beneficios sin esperar al menos la mitad de lo invertido como retorno de algún tipo?.

La trampa mortal del teletrabajo casi se asemeja a un truco de Houdini o de David Copperfield, se trata ni más ni menos que de una ilusión que pretende engañar al empleado promedio para que se sienta beneficiado por aquello que en realidad lo perjudica; como si se tratara de una ecuación religiosa donde el desesperado paga miles de pesos por una pequeña botella con “las últimas lágrimas de Cristo” a sabiendas que está siendo engañado mientras quiere creer y sostener la irrealidad que más le gusta o evitar la realidad más angustiante. ¿Cómo explicarle a aquellos que creen fervientemente en el teletrabajo que en realidad están trabajando más horas en comparación con la modalidad laboral habitual?. Ocurre en la educación virtual donde casualmente me desempeño. Los alumnos creen que la distancia resulta un beneficio cuando en realidad significa disponibilidad de 24hs; la conectividad rompió con los paradigmas del tiempo y espacio resignificando el trabajo y la relación jefe-empleado y docente-alumno.

Desafío a todos aquellos empresarios y comerciantes que defienden al teletrabajo a que impulsen una reglamentación de Ley, Convenio Colectivo o laudo con fuerza de tal que contemple al teletrabajo entre las variables a considerar ante una negociación laboral colectiva, con derechos y obligaciones, marco y fondo, sanciones, mínimos y máximos de remuneración, cálculos precisos para determinar el sueldo, los aguinaldos, vacaciones, licencias, seguros ante accidentes, etc. Seguramente ninguno de aquellos que utilizan al teletrabajo como herramienta para maximizar ingresos a costas del aumento de las horas/hombre (hs/h) sin variar el salario impulsarán una idea semejante; esto me hace pensar que si no es justo ni equitativo roza la ilegalidad y camina de la mano junto al oportunismo.

La tecnología y su aplicación con beneficio mutuo (para aquel que entrega algo y otro que lo recibe) permite, entre otras cosas, la divulgación cultural como es el caso de Negocios&Management, la construcción y transmisión de conocimiento tal como ocurre en la educación a distancia o virtual pero también se destaca por ser una herramienta atractiva para jefes y empleados. En este último caso y más allá de lo expuesto más arriba, los jefes o líderes que abusan del teletrabajo echan por tierra los fundamentos básicos y elementales de la herramienta; lo aplican simplemente a cualquiera que quiera ser “beneficiado” sin reparar en aquellas competencias que debería tener el trabajador para permitir al teletrabajo funcionar correctamente: administración del tiempo, autonomía, capacidad de concentración, baja necesidad de trabajar en grupo, orientación a objetivos, baja necesidad de contar con supervisores, etc.

Al mismo tiempo, al trabajar “con objetivos” en la modalidad de teletrabajo el empleador aprovecha al máximo el calendario: Sábados y Domingos, feriados y onomásticos. Todo se ve inalterable y resulta insignificante ante “el objetivo” que debe ser cumplido más allá de las horas/hombre normales y habituales de cualquier mortal de oficina; la desaparición de las barreras espacio/tiempo que contrajo el imparable avance de la tecnología generó un campo virgen para los abusos laborales y al teletrabajo como la mano ejecutora. Y como siempre: todo al mismo precio.

En conclusión, para que el teletrabajo funcione tanto para el empleado como para el empleador deben darse variables como la existencia de competencias determinadas, la funcionalidad y justificación de aplicación de la herramienta y un grado de honestidad por parte de la organización que se refleje en la remuneración final. Trabajar en pijama resulta igual de insignificante como vestir de traje si enmarcamos ambas circunstancias como un beneficio. El por qué y para qué del teletrabajo aún no está claro y no es responsabilidad precisamente del empleado.

 

 

 

Perfil del escritor:

Federico A. Espeche Illana. Es egresado de la Licenciatura en Recursos Humanos (Universidad de Palermo) donde también cursó y concluyó el Profesorado Universitario; Magister en Gestión de Recursos Humanos y diplomado en Capacitación y Desarrollo (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales). Se desempeña actualmente como Jefe del Departamento de Recursos Humanos de una empresa líder en la industria de la construcción en seco además de gestionar cargos docentes al frente de las materias “Gestión del Conocimiento”, “Gestión de Servicios de RRHH”, “Planeamiento Estratégico” y “Taller de Consultoría” en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales y en la Universidad Siglo 21.

 

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