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Uso de indicadores para la innovación en bienestar

By Daniela I. Sepúlveda Valenzuela de Santiago city, Chile

Hace unos días atrás me encontraba participando de una entrevista de trabajo grupal para el cargo de Encargado/a de Bienestar de un hospital público de mi ciudad.

Como es habitual en estos procesos, una “comisión evaluadora” nos instó a comentar sobre  nuestra experiencia laboral en el área  y motivación por la oferta. Al escuchar cada uno de los relatos me daba cuenta que había una apreciación que se hacía común en las respuestas de mis colegas, la cual aludía a una serie de barreras con las que en algún momento se encontraron para hacer nuevas gestiones en el área y/o implementar nuevos beneficios para los afiliados, lo cual fue generando una especie de desmotivación por continuar en sus actuales puestos de trabajo y por ende, buscar nuevos horizontes.

Me hubiese gustado ahondar en las situaciones de cada caso, pero como no era la ocasión, me quedé pensando en esto: ¿Qué está pasando con la innovación en  las áreas de Bienestar en las empresas tanto públicas como privadas?, ¿Cuál es nuestra real  “piedra de tope” para innovar? ¿Es la naturaleza de la organización la que nos lo está impidiendo o nosotros como profesionales no hemos estado limitando? Pero también podría preguntarme ¿Cómo innovar en Bienestar? Sobre todo en contextos más  rígidos como ocurre en los bienestares públicos.

Resulta evidente que el contexto organizacional va a determinar de cierta forma, nuestras posibilidades de acción pero, a la vez, podemos obtener una claridad respecto de los objetivos a abordar por el  área de Bienestar y de los elementos y recursos con que contemos para ello, considero que es aquí donde se pone en juego la capacidad creativa del profesional a cargo para encontrar dentro de ese contexto, oportunidades de mejora y de innovación de manera continua y sustentable.

Un elemento central para ese proceso de búsqueda de oportunidades de mejoras es el conocimiento en profundidad del área de Bienestar en el que se va a trabajar, en todos aquellos aspectos que determinan su quehacer ya sea  misión, objetivos, políticas, reglamentos, procedimientos, normativas, etc. Por una parte, y por otra, el conocimiento cuantitativo y cualitativo sobre el comportamiento del área en relación a lo que ofrece hacia los empleados y/o afiliados, en todas sus dimensiones, dicho en otras palabras, conocer que es lo que ofrece el área de Bienestar (beneficios, convenios, programas, atención social, prestaciones) midiendo  el uso (cuantitativo) y la  apreciación (cualitativo) que se le ha dado a esa oferta desde la perspectiva de los usuarios.

Con esto estoy relevando la importancia de generar datos e indicadores que no solo pueden ser útiles para mostrar en un perfecto y ejecutivo informe de gestión  a las jefaturas y directivos, sino que también, para analizar y evaluar dicha oferta en favor de generar  cambios en el curso de algunas acciones que podrían no estar siendo efectivas o que tal vez no están siendo aprovechadas a plenitud. El análisis de estos indicadores podría  llevarnos a mejorar el impacto de algunos beneficios que ya existen, establecer grupos objetivos para determinados beneficios y/o programas mejorando su orientación, o bien, transformar un beneficio único en un “programa de beneficios complementarios”.

Un ejemplo de ello es la entrega de préstamos sociales o de emergencia, que suele ser un beneficio muy valorado en las empresas por parte de los trabajadores. Si se lleva un registro del uso que se le está dando a este beneficio,  aportando con la mayor cantidad de datos que sea posible, podremos contar con algunos antecedentes para ahondar en las causas de la problemática del sobre endeudamiento, y con ello proponer un plan de acción que contemple no solo la disminución de la carga financiera de estos trabajadores, sino que también logre la concientización a través de campañas, capacitaciones sobre educación financiera y talleres de optimización del presupuesto familiar y promoción del ahorro, etc.

En resumen, se trata principalmente de ampliar nuestra perspectiva para utilizar todos los elementos que se dispongan para crear o mejorar proyectos en las áreas, considerando que los obstáculos siempre existirán. Creo fielmente que en el campo del Bienestar y de la Calidad de Vida existen muchas posibilidades de realizar acciones innovadoras y exitosas, que pueden adaptarse a cualquier contexto, y que no impliquen necesariamente contar con muchos recursos (financiamiento), que suele aparecer como una de las principales limitantes.  El recurso más importante, en este sentido, es tener convicción en lo que se hace y conciencia de a quienes va dirigido, para no transformarlo en un “hacer por hacer”… ¿Qué opinan ustedes?

 

 

 

Perfil de la escritora

Daniela I. Sepulveda Valenzuela es Asistente Social, Licenciada en Trabajo Social de la Universidad Central de Chile. Cuenta con un Diplomado en Gestión Moderna de Bienestares de la Universidad de Santo Tomás también situada en Chile. Se ha desempeñado como Encargada de área de Bienestar en empresas del rubro metalmecánico y retail, como Sub Jefa del Departamento de Bienestar Social del Ministerio de Relaciones Exteriores de su país. Posee amplia experiencia profesional y conocimientos en diversos procesos relacionados a la Gestión de Personas en organizaciones públicas y privadas, tales como Bienestar y Calidad de Vida Laboral, Clima Organizacional,  Capacitación, Reclutamiento y Gestión del Talento.

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