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El rol de las relaciones públicas en las empresas mineras

By István Kovács Halay de Lima City,  Perú.

Las empresas mineras son las impulsoras del desarrollo de la economía de la mayoría de las naciones en el mundo, por lo que producen muchas ganancias económicas que permiten contribuir a las arcas fiscales de los Estados y además los cánones mineros posibilitan el crecimiento sostenido de muchas comunidades aledañas a los centros mineros.

Sin embargo, por la naturaleza de sus labores, las empresas mineras siempre están en el ojo de la tormenta por el tema ambiental. Quiérase o no, el trabajo mismo de las empresas mineras implica que el medio ambiente que rodea sus centros de operaciones se vea afectado por los residuos químicos que estas organizaciones desechan. Esta situación obliga a las mineras a desarrollar una serie de programas y políticas que reduzcan en lo mínimo este impacto negativo al medio ambiente, a la vez que de manera constante deben desarrollar programas de responsabilidad social para velar por la salud y el bienestar, tanto de sus públicos internos como por los públicos externos que conforman la comunidad que las rodea.

Las Relaciones Públicas resultan ser fundamentales en el trabajo de las empresas mineras porque son las que les permiten ganarse la aceptación y la aprobación social. Ello implica no solamente el tema de la asignación de recursos económicos hacia los gobiernos nacionales y regionales a fin de compensar sus obligaciones tributarias para que estos desarrollen diversas obras de infraestructura, sino que además implica desarrollar fuertes inversiones en temas de salud, educación, deporte, cultura y arte. Esto explica la razón de que muchas de estas empresas financien y sostengan diversas fundaciones para cubrir estas exigencias sociales.

En virtud de esto, las empresas mineras son quizás las primeras que deben dar el ejemplo en cuanto al cumplimiento de las normas ambientales y el desarrollo social sostenido como una forma de respeto a la dignidad humana. Por eso es que el sector minero debe desarrollar políticas y estrategias de acción que pasan por entender y comprender la realidad socio-económica de las regiones y comunidades en la que operan, para poder así invertir importantes recursos en implementar programas adecuados a cada realidad particular en manejo ambiental, desarrollo social y relación con la comunidad. El aspecto proactivo de esta labor social  se da cuando se implementa desde antes que comiencen las operaciones de explotación de los recursos mineros.

Este cambio de perspectiva en la manera de relacionarse de las empresas mineras con la sociedad se justifica porque estas tienen un alto impacto social, tanto en lo económico como en el cuidado del medio ambiente, hecho que también incluye temas de salud pública. Por ello ahora los empresarios mineros deben enfocar la manera de desarrollar sus labores bajo una perspectiva de “empresariedad”, lo cual significa que es lícito asegurar el crecimiento económico de las empresas, pero respetando el bienestar tanto de sus públicos internos como externos asegurándoles una vida digna en donde se respeten derechos fundamentales como la salud, educación, promoción de empleos dignos y contribución al desarrollo de obras de infraestructura encaminados a la prevención de la presentación de desastres ecológicos y naturales. Otro factor que incidió en este cambio viene a ser la globalización en los estándares de calidad que deben respetar las empresas mineras, las cuales l obtener un reconocimiento de categoría internacional ven que su prestigio y reputación se puede afianzar asegurando la licencia social que les permita continuar de manera armoniosa sus operaciones en concordancia con los intereses sociales, hecho que es tomado muy en cuenta por la opinión pública que en la actualidad ejerce una mayor presión por transparencia en la información sobre el accionar de las empresas.

Por estas razones es que las empresas mineras son quizás las organizaciones que deben tomar con mayor seriedad el tema de la responsabilidad social para poder establecer relaciones basadas en la mutua confianza y respeto con las comunidades, quienes a su vez son los stakeholders estratégicos para el logro de su aceptación social. La máxima de las Relaciones Públicas: “Hacer las cosas bien, hacerlas saber y hacerlas sentir”  cobra validez categórica en este relacionamiento porque las empresas mineras deben promover un proceso de participación ciudadana abierto, transparente y permanente desde la investigación, pasando por la planificación, la ejecución hasta la evaluación de sus acciones de responsabilidad social y sus procesos de extracción de recursos. Por otro lado, en el aspecto de las inversiones en pro del desarrollo social, las mineras no deben confundir los programas de desarrollo sostenible con acciones paternalistas, siendo las primeras las que auténticamente buscan el crecimiento y autogestión de las comunidades, mientras que las segundas solo son campañas de promoción de buena imagen que no tiene impacto a mediano ni largo plazo en bien de estos sectores sociales.

Bajo la perspectiva de las Relaciones Públicas, las empresas mineras enfrentan el gran reto de crecer junto con la gente y no a costa de la gente, lo cual implica la puesta en acción de diversas acciones estratégicas que les permitan ganarse y mantener la aceptación y el respeto de los públicos en la sociedad, lo cual pueden lograr mediante:

 

  • Apoyo al Estado en la construcción de infraestructura vial que permita la accesibilidad a diversas comunidades para que puedan trasladar a sus pobladores y los productos que puedan comercializar y de esta manera mejorar sus condiciones económicas.
  • Utilizar dentro de las políticas empresariales mineras el FEEDFORWARD en su relación con las comunidades aledañas a fin de poder obtener sugerencias y sinergias que les permitan recabar recomendaciones e iniciativas que aseguren inversiones  sostenidas a futuro  a fin de evitar la presentación de situaciones conflictivas que puedan generar desconfianzas y malos entendidos con dichas comunidades.
  • Impulsar e invertir en obras de saneamiento como agua potable, telefonía, internet y electrificación, lo cual a su vez impulsa y atrae otras inversiones que contribuyan a la aparición y crecimiento de iniciativas empresariales por parte de los comuneros, sean relacionados o no con el personal de las empresas mineras.
  • Promover actividades sociales, culturales, deportivas y científicas que favorezcan la sana competencia de jóvenes talentosos para prevenir la aparición de problemas sociales como la delincuencia por la falta de oportunidades. Esto incluye desarrollar programas de becas de estudios a estudiantes y trabajadores con el interés y las capacidades necesarias para poder desarrollarse en diversos campos del saber, quienes a su vez tengan la oportunidad de ser enrolados por las mismas empresas mineras asegurando así la contratación de personal altamente calificado.
  • Invertir en la construcción y equipamiento de hospitales y centros de salud para promover campañas de prevención de enfermedades mediante las respectivas capacitaciones, así como para el tratamiento de diversos casos de emergencias producto de las acciones de las empresas mineras mismas. De esta manera se podría reducir los números de casos de personas enfermas producto de las acciones de explotación de las mineras. De esta manera se priorizan las acciones preventivas sobre las reactivas.
  • Certificaciones progresivas de calidad total por parte de organizaciones prestigiosas nacionales e internacionales que demuestren el cuidado con el que las mineras desarrollan sus acciones extractivas reduciendo considerablemente el impacto sobre el medio ambiente. En estas acciones de certificación deben participar también los representantes de las comunidades aledañas a fin de constatar la transparencia de estas evaluaciones y mantener la confianza respectiva de sus públicos.
  • Promover la edición y publicación los housejournals y los pressreleases mediante los medios de comunicación social y los social media con el fin de mantener informada a la comunidad sobre las actividades operativas y sociales de las mineras. Esto incluye establecer contactos con la prensa con el objeto de que las actividades desarrolladas por las mineras obtengan la difusión necesaria para promover cambios en favor del mejoramiento de la calidad de vida inspirada en el trabajo en conjunto junto con los pobladores de las comunidades afectadas por las empresas mineras en sí.
  • Coordinar junto con Defensa Civil para educar a los pobladores de las comunidades cercanas sobre la prevención frente a desastres ocasionados, sea por la naturaleza como por posibles emergencias generadas por algún fallo en el accionar de las propias empresas mineras. Esto incluye también inspeccionar constantemente en presencia de los comuneros y autoridades públicas los sistemas de seguridad de la infraestructura de los centros de explotación minera para garantizar la integridad y la salud del personal de planta, de los yacimientos mineros y de la comunidad en general.
  • Contribuir con la construcción de escuelas debidamente equipadas con internet y acceso a bibliotecas actualizadas a fin de otorgarle las herramientas necesarias para un buen desarrollo del proceso enseñanza-aprendizaje. Esto también incluye la capacitación de los maestros.
  • Institucionalizar las reuniones de coordinación de manera periódica entre los directivos, el relacionista público y los representantes de las comunidades.

 

 

 

Perfil del escritor:

István Kovacs Halay es Doctor en Gestión Educativa y Magíster en Administración Educativa de la Universidad Peruana Unión (UPeU). Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación especializado en Relaciones Públicas y Marketing egresado de la Universidad de San Martín de Porres. Docente universitario en las facultades de Ciencias de la Comunicación, Ciencias de la Salud y Derecho en la Universidad Privada San Juan Bautista (UPSJB), Universidad Peruana Unión (UPeU), Universidad César Vallejo (UCV) y en la Universidad Peruana Simón Bolívar (USB) en la ciudad de Lima.A nivel de posgrado, es docente de la Maestría en Administración Educativa y del Doctorado en Administración en la Universidad Peruana Unión (UPeU), en la Maestría en Comunicación y Responsabilidad Social en la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP) en la ciudad de Huancayo. Es director regional por el Perú de la Red Iberoamericana de Relaciones Públicas (REDIRP). Actualmente es consultor independiente en diversas organizaciones empresariales en Relaciones Públicas, neuromarketing, shopper marketing y gestión del talento humano. Es Conferencista y trainer nacional e internacional en temas de Relaciones Públicas, neuromarketing, educación e investigación científica. Autor de los libros: Relaciones Públicas: Del presente al futuro – editorial Alberto Díaz (2002), Relaciones Públicas: Ética, valores y teorías (2007) y un manual sobre Marketing aplicado a instituciones educativas (2011) – editorial de la Universidad Peruana Unión. Asesor y consultor independiente en Relaciones Públicas. Conferencista invitado al II Simposio Internacional de Comunicación y Cultura (SINCULT 2017) que se desarrollará del 30 de noviembre al 2 de diciembre del presente año en Salvador de Bahía – Brasil.

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