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Las Relaciones Públicas como impulsoras del cambio empresarial

By István Kovács Halay de Lima City, Perú

Las organizaciones empresariales o institucionales deben responder a los constantes cambios que vienen ocurriendo en la actualidad en nuestras sociedades en diversos ámbitos: en lo tecnológico, mejoras en los procesos de producción y productividad, optimización de la protección del medio ambiente y principalmente en lo referente a las políticas de comunicación interna y externa conducentes a la obtención de la aceptación social que les permita desarrollarse y crecer en sus respectivos contextos.

Para ello es necesario que los dirigentes de las organizaciones desarrollen investigaciones de manera constante para poder evaluar la retroalimentación que les proveen los distintos públicos o stakeholders quienes son afectados por nuestras acciones. Si bien es cierto que esto es tarea de los profesionales de Relaciones Públicas, las decisiones y evaluaciones al respecto se deben hacer en conjunto con los estamentos gerenciales a fin de asegurar el desarrollo de políticas comunicacionales que garanticen una cultura empresarial basada en la negociación “ganar-ganar” que posibilite a las organizaciones “crecer con la gente y no a costa de la gente”.

Esta realidad obliga a las empresas a tener que reinventarse y ser cada vez más transparentes manteniendo una coherencia entre lo que hacen con lo que dicen, es decir entre sus conductas y sus comunicaciones, ya que la obtención de una opinión pública favorable se verá fortalecida cuando los públicos puedan comprobar con acciones y obras concretas la veracidad de lo que las empresas dicen ser.

Una de las mejores inversiones que pueden desarrollar las organizaciones que deseen mostrar cambios significativos es en la optimización de sus comunicaciones y sus procesos de atención a sus públicos. Lo que más valoran nuestros públicos es el tiempo y la predisposición de atenderlos con respeto, cortesía y con una actitud de estar en el lugar de cada uno de ellos, siendo muy valorado que sean los directivos quienes personalmente den la cara frente a cualquier problema que se pueda presentar en esta relación.

 

Las Relaciones Públicas, por lo tanto, están encaminadas a generar confianza de la sociedad hacia las organizaciones cimentadas en la puesta en práctica de valores como la honestidad, la solidaridad, el respeto y el cumplimiento de la responsabilidad social. Todos estos valores deben estar presentes en cualquier cambio que deseen hacer las organizaciones, ya que estos deben ser para mejorar aquel binomio organización y sus públicos.

 

Las organizaciones están llamadas a hacer historia en la sociedad, por lo tanto, son las principales impulsoras del cambio en todo sentido: en lo humano, en lo político, en lo económico y en lo tecnológico. En el primer aspecto está el mejoramiento de los procesos de comunicación y atención a los públicos; en lo segundo está la promoción de negociaciones honestas que beneficien a todos los ciudadanos de la sociedad; en el tercero el mejoramiento de la calidad de vida gracias a los pagos honestos de impuestos y de salarios que favorezcan a los colaboradores y a la nación que les permite laburar, mientras que en el último aspecto con el desarrollo de las TICs se pueden garantizar procesos más rápidos de atención a los públicos y a la vez mejorar acciones proactivas que puedan evitar el desarrollo de controversias, conflictos y crisis que puedan dañar el concepto y la reputación favorable que con mucho esfuerzo las organizaciones hayan podido obtener.

 

Las Relaciones Públicas pueden impulsar estos cambios en las organizaciones mediante las siguientes acciones:

 

  • Monitoreo constante de las comunicaciones en las organizaciones. Si bien es cierto que entre la comunicación formal e informal debe existir una coherencia a fin de generar un clima de seguridad mediante el desarrollo de mensajes y canales de comunicación fiables, la segunda es más difícil de seguir y observar sus cambios, por lo que una comunicación que inspire confianza entre los directivos y colaboradores puede evitar que esta última sea adversa a los intereses de la organización y de sus públicos.

 

  • Seguimiento de la comunicación de retorno o “feddback” de parte de los públicos de las organizaciones. Tomar en cuenta que antes de que la organización emita comunicaciones y defina políticas, debe conocer el sentir y las propuestas de sus públicos internos porque ellos son quienes al ser conocedores de nuestros procesos pueden ser nuestros mejores aliados al momento de aclarar muchas informaciones a nuestro entorno social. Además que sus testimonios tendrán mayor peso que cualquier publicidad que puedan emitirse en diversos medios de comunicación

 

  • Programas de capacitación constante a los públicos internos y aliados estratégicos sobre el manejo de nuevas tecnologías, tanto en la producción de bienes y servicios como en la gestión de la comunicación estratégica para fomentar la necesaria coherencia entre nuestras acciones con nuestras informaciones.

 

  • Posicionar la marca y el nombre de las organizaciones de acuerdo con los valores que se predican en la misión y la visión. Ello incluye investigar a nuestros públicos para detectar a tiempo los cambios que exige nuestra sociedad y que de alguna forma nos marcan la pauta nuestros competidores. Esto incluye efectuar un “rebranding” para comunicar a nuestros públicos que la organización también evoluciona, no solo en la imagen representada por un logo y un slogan, sino con mayor peso en la conducta y sus procesos de atención. Aquí está el cambio y la coherencia entre el decir y el hacer, lo cual es lo que genera la confianza necesaria que requieren las empresas para ser bien vistas por la sociedad.

 

  • Desarrollo de un liderazgo transformacional entre los directivos de las organizaciones en el trato cotidiano con sus públicos. Predicar con el ejemplo pueden transformar la vida y la forma de relacionarse de sus públicos en la sociedad. Este cambio solo lo pueden hacer realidad auténticos líderes que sean capaces de hacer reflexionar a los públicos sobre la realidad en la que viven y buscar que estos se conviertan en artífices de su crecimiento y autodesarrollo, siendo esta la razón de ser la llamada responsabilidad social, la cual debe ser parte del modo de vivir de las organizaciones.

 

  • Fortalecer a los valores que se establecen en las políticas de trabajo en cada cambio que se planifique desarrollar en las organizaciones, respetando la cultura de los públicos involucrados en las organizaciones. Vale decir que dichos cambios no solamente sean de forma, sino de fondo, en la esencia de las organizaciones mediante acciones que puedan ser comprobadas y evaluadas por nuestros públicos, como por ejemplo: en las propuestas de solución a los reclamos de los públicos, en la prontitud de la atención a cada público, en los procesos de acercamiento hacia los públicos lejanos físicamente gracias al uso de las TICs que garanticen una comunicación directa y rápida.

 

  • Desarrollo de programas de autoevaluación permanente a fin de obtener acreditaciones de calidad tanto a nivel nacional e internacional basadas en rigurosas verificaciones que comprometan a todos los integrantes de las empresas con la calidad en cada paso del proceso que puedan tener para producir sus bienes y servicios en concordancia con el respeto al medio ambiente y la eficiencia de las comunicaciones con cada público.

 

Tomando en cuenta estos aspectos es que las Relaciones Públicas como impulsoras de un buen clima de comunicación interna y externa basados en la honestidad de sus acciones y en la veracidad de sus comunicaciones, pueden hacer que las organizaciones empresariales e institucionales sean los artífices de la práctica de valores que aseguren el bienestar la convivencia justa entre todos los miembros de nuestra sociedad.

 

 

 

 

 

Perfil del escritor:

István Kovác Halay es Doctor en Gestión Educativa y Magíster en Administración Educativa de la Universidad Peruana Unión (UPeU). Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación especializado en Relaciones Públicas y Marketing egresado de la Universidad de San Martín de Porres. Además, es docente universitario en las facultades de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Privada San Juan Bautista (UPSJB) y en la Universidad César Vallejo (UCV) en la ciudad de Lima. A nivel de posgrado, es docente de la Maestría en Administración Educativa en la Universidad Peruana Unión (UPeU) y en la Maestría en Comunicación Estratégica y Responsabilidad Social Corporativa en la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP) en la ciudad de Huancayo. Es director regional por el Perú de la Red Iberoamericana de Relaciones Públicas (REDIRP). Actualmente es consultor independiente en diversas organizaciones empresariales en Relaciones Públicas, neuromarketing y gestión del talento humano. Es Conferencista y trainer nacional e internacional en temas de Relaciones Públicas, neuromarketing, educación e investigación científica. Autor de los libros: Relaciones Públicas: Del presente al futuro – editorial Alberto Díaz (2002), Relaciones Públicas: Ética, valores y teorías (2007) y un manual sobre Marketing aplicado a instituciones educativas (2011) – editorial de la Universidad Peruana Unión. Fue disertante en el II Simposio Internacional de Comunicación y Cultura (SINCULT 2017) que se desarrolló del 30 de noviembre al 2 de diciembre del 2017 en la ciudad de Salvador de Bahía – Brasil. Es miembro embajador en la Cámara Internacional de Conferencistas (CIC).

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