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¿Cómo asumir el reto de ser emprendedor?

By Francisco Javier Rodríguez Sánchez in Buenos Aires City, Argentina

Del Autoempleo a la construcción de mi empresa

Qué tienen en común estas seis empresas de un Municipio del Cono Urbano de Buenos Aires: Una empresa de diseño y confección de ropa deportiva y de identidad de equipos y graduandos de escuelas de la zona, una empresa que produce y comercializa productos de higiene saludables, comprometida con el paradigma de la sustentabilidad; una empresa en el área de servicios de imagen, estrategia y comunicaciones, una empresa que desarrolla un novedoso diseño y manufactura de bicicletas de carga, una empresa de desarrollo en soluciones de software y páginas web y, una empresa que hace una línea exclusiva de lencería femenina con diseños propios ¿qué rasgos tienen en común?.

Todas ellas son microempresas familiares (MIPYME)  y surgen como expresión de la capacidad de sus emprendedores y, en tal sentido, hoy requieren un relanzamiento para fortalecerse más allá de sólo asegurar sus ingresos personales. En otras palabras, a estas organizaciones las une la naturaleza del reto estratégico que tienen ante sí: renovar estrategias competitivas superando la visión de autoempleo.

Revisando sus actividades cotidianas vemos que ejecutan de manera personal un acertado mercadeo y labor ventas, la captación personalizada de requerimientos de clientes, el diseño de sus productos para cada cliente, la selección y procura de insumos de calidad, la organización de la producción, entrega, cobranza y seguimiento postventa. En otras palabras, detectamos que a nivel organizacional son microempresas donde el emprendedor asume una diversidad de roles funcionales no definidos adecuadamente.

Otro punto común de estas MIPYME es que no cuentan, ni han contado con un Plan Estratégico formalizado. Pese al camino recorrido no tienen una definición de misión, visión y valores, aunque cuentan con las ideas centrales para ello.

Ante ese diagnóstico propusimos que los emprendedores asuman el reto de que sus empresas se desarrollen de manera sostenible en torno a una estrategia de competitividad, en la que fortalezcan su capacidad de gestión estratégica y operativa. Para ello, deben abordar simultáneamente la organización y formalización de sus procesos internos incorporando las pautas de tecnologías de gestión como elementos clave para elaborar sus Planes de Negocios. Deben organizar su proceso principal sobre la base de una sistematización y documentación establecida dentro de su pensamiento estratégico.

De esta manera el enfoque primario de la Asesoría estuvo destinado a conocer la capacidad de producción de las empresas y mejorar su productividad, de cara a generar un plan de incremento de la cartera de clientes traducido en nuevos compradores, usuarios y segmentos de mercado. Todo ello orientado a aumentar los niveles de facturación, apoyándose en una gestión que mejore la productividad y, por ende, que se vea reflejada en un control de costos optimizado.

La importancia de una Junta Directiva  

Al llegar a este punto quedaba pendiente un tema clave; cómo hacer para que los emprendedores se involucren en un cambio donde lo operativo no cope su tiempo, y deje lo estratégico expuesto “a los vientos que se vayan presentando”, cómo lograr que se supere “el cómo va viniendo, vamos viendo” al que todos estamos expuestos.

Es importante que cada emprendedor comprenda que su esfuerzo debe ser visionario, vale decir que lo que hace hoy no sólo es para superar un problema inmediato, sino para construir su Visión de la empresa que quiere. Para ello, es importante contar con una estrategia explícita y gestionada. Y aquí nos encontramos con una situación que se repite a menudo; cuando los emprendedores realizan emprendimientos unipersonales, no tienen con quién discutir sus planes, por tanto, nadie hace seguimiento y no disponen de una entidad a la cual presentarle cuentas.

Por eso, una de las recomendaciones en esta asesoría asociativa ha sido que cada emprendimiento, cada microempresa, cuente con una instancia de tres a cinco personas, en principio amigos y familiares, que cumplan las funciones de una Junta Directiva en la práctica. No sugerimos que esto sea estatutario, sino que en la práctica se incorporen las funciones de la misma al desarrollo de las estrategias de crecimiento de las MIPYME y que asuman las funciones del ciclo Planificar-Hacer-Chequear- Reajustar, de la gestión de la estrategia.

En el transcurso de las semanas y como resultado de la Asistencia Específica ofrecida por el Programa EXPERTOS PYME, se fueron abordando en sesiones conjuntas y/o particulares con cada empresa, la revisión a fondo de sus procesos. Fue al cabo de las primeras semanas, cuando surgió la propuesta de que esas sesiones conjuntas, fuesen la génesis de la Junta Directiva.

Los seis emprendedores fueron aprendiendo tanto en las tareas de incorporar mejoras a sus rutinas y procesos, como también acerca de lo que hicieron o dejaron de hacer ellos o sus compañeros. De allí surgió la propuesta de organizar una reunión colectiva de los seis microempresarios emprendedores, y organizarse entre sí como Junta Directiva para realizar tareas de evaluación y control de los planes de construcción de sus empresas. Así, cada emprendedor podrá exponer de forma precisa y concisa su situación, identificando logros y detectando lo que debe corregir o, en el mejor de los casos, reforzar.

Establecer esta dinámica será de gran apoyo para que los emprendedores valoren la importancia de delegar, cuenten con equipos de colaboradores y evalúen mejor sus acciones cotidianas y su esfuerzo para desarrollar La Empresa que quieren construir. Además, para que su labor sea algo más que sólo una actividad de ingresos cotidianos o suerte de autoempleo.

Lo que ahora tienen en común dichas empresas, es un cúmulo de experiencia compartida que les permiten valorar sus visiones estratégicas, y un ente donde confluir para intercambiar, desarrollarse y cooperar entre sí en el desarrollo de sus empresas.

Por ello, compartimos esta propuesta con los emprendedores comprometidos en concretar su visión de empresa. La Asociatividad es una carta que debe estar en el menú de opciones de todo emprendedor.

 

 

 

 

 

 

 

Perfil del autor:

Francisco Javier Rodríguez Sánchez es Doctor en Proyectos de Ingeniería (Universidad Politécnica de Valencia España), Ingeniero Industrial (Universidad Católica Andrés Bello, Caracas), Especialista en Gerencia de Producción (Teoría y Práctica de mejoramiento del trabajo) (Kitakiushu, Japón). Inscripto en el Registro ExpertosPYME del Ministerio de la Producción de la Nación Argentina, directivo de la Asociación de Asesores de Tecnologías de Gestión –AATG. Fue Profesor postgrado Ing. Industrial y Productividad, UCAB, de las Materias “Ecoeficiencia y Productividad”, y “Productividad en la Empresa”. Autor de diversos libros y publicaciones

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