OK!

Riesgos, finanzas y el valor de la confianza

By Maria Paula Calvo de México City, México

Hoy quiero proponerles una reflexión sobre RIESGOS y FINANZAS, pero desde una perspectiva diferente a la parte técnica que es la que habitualmente se aborda y analiza.  Pues, estos conceptos también impactan otras aristas dentro de la actividad económica y financiera, así como también social y personal.

Empecemos posicionándonos desde el lado de los RIESGOS:

En mi opinión, la mejor definición de RIESGOS es la probabilidad de que algo resulte distinto de lo esperado, para BIEN o para MAL. Es decir, que haya DESVIACIONES respecto de lo que planeamos que debemos considerar, prever y administrar. Pensar en posibles desviaciones nos lleva a admitir que no tenemos absoluta CONFIANZA de que lo que planeamos sea perfecto para concretarlo tal cual a través del tiempo. Este elemento, la CONFIANZA, tiene un papel muy importante a partir de este momento ya se volverá preponderante para construir mercados fluidos, así como empresas sólidas y apreciadas, que puedan tener ambiciones de prosperidad y continuidad.

A través del tiempo los conceptos de RIESGOS han evolucionado y se han establecido numerosas metodologías para identificarlos, clasificarlos, dimensionarlos, monitorearlos, gestionarlos y tratar de mitigarlos o mantenerlos bajo control. El mayor motivador para ello ha sido el impacto financiero directo que la materialización de esos riesgos provoca en las empresas (sin importar si es una empresa pequeña, mediana, grande o un emprendimiento personal): ¿cuánto dinero perdemos si se concretan, o cuánto afecta ese hecho el resultado final del estado financiero de la empresa?

Pero ¿en el contexto actual este enfoque es adecuado, o al menos suficiente? La respuesta a esta pregunta no se ha dado de manera contundente aún ni en el ámbito de los profesionales experimentados ni entre los empresarios y gente de negocios. Mi propia perspectiva es que NO es suficiente a la luz de la evolución global que ha provocado una profunda transformación en el rol de las distintas unidades económicas (empresas, negocios), y que demanda que hoy no sólo sirvan para generar buenos resultados financieros, sino que, también se espera que cada unidad de negocio persiga un propósito más profundo: que aporte al desarrollo de la comunidad y a la preservación de los recursos que permitan una vida de calidad a todos. Con esta vista, quienes participan en los mercados necesitan construir también una buena imagen y reputación, ¡ser reconocidos como buenos ciudadanos! Y, ¿qué sucede si no lo consiguen? Al final del camino la falta de éxito en esto también puede condenarlos a un fracaso financiero, de forma más o menos inmediata.

¿Qué es lo que hace al aspecto reputacional tan determinante? El hecho de que esa reputación se construye mediante una conducta empresaria que muestre claramente su propósito y beneficios hacia la comunidad, generando así CONFIANZA sobre lo que esa empresa es capaz de contribuir en su entorno. Y puede parecer que este concepto de CONFIANZA no sea el mismo que cuando pensamos en posibles desvíos a nuestros planes. Pero sí que tienen un aspecto en común que es totalmente relevante: hay CONFIANZA cuando creemos conocer sin lugar a dudas los resultados de un determinado accionar -propio o de alguien más-. Si ese conocimiento se enfrenta con un hecho que lo contradice, dicha confianza se rompe.

Considerando estos aspectos, los modelos más modernos de administración de RIESGOS buscan dejar de ser limitativos a lo financiero y hablan de evaluaciones “Enterprise-wide”, es decir, que cubran todos los frentes y actividades de las empresas. Así, reconocen que hay riesgos financieros -de crédito, de liquidez-, operacionales, soberanos, de mercado… y también riesgos regulatorios y reputacionales. La industria de servicios financieros y la de seguros son buenos ejemplos de los modelos más modernos y maduros en la administración de riesgos. La cuantificación del potencial impacto de los riesgos en términos de dinero y afectación en la generación de resultados positivos se hace mayormente aplicando algoritmos. Pero cuando se evalúa los riesgos reputacionales se hace de manera subjetiva y se tiene un gran consenso de que un solo evento de riesgo de ese tipo que se materialice puede ser suficiente para llevar a la empresa a su extinción. Ejemplo de esto puede ser la desaparición de la firma global de consultoría Arthur Andersen tras el caso ENRON ocurrido en 2001/2002.

Esto justifica que se esté poniendo cada vez más énfasis en la identificación y gestión de los riesgos reputacionales, a nivel global, en todos los entornos. La herramienta por excelencia que se utiliza para mitigarlos es la ÉTICA en los negocios. Desde la perspectiva financiera, difícilmente podamos pensar en algo más diferente al dinero -un elemento tangible, cuantificable, con un valor intrínseco especifico, distribuible, fraccionable, registrable- que la ética, que es un concepto casi filosófico, intangible, subjetivo.

 

Este concepto de ética debe entonces promoverse e inculcarse a todo aquel que participe activamente en la vida económica, ya sea:

  • como consumidor, como emprendedor, como empresario consolidado, como asesor,
  • como legislador que fija marcos legales para el desarrollo de la actividad económica,
  • como regulador respecto de las actividades de fiscalización que certifican esta cualidad,

ya que hoy es la propia comunidad la que juzga ese comportamiento decidiendo a cada instante si merecen o no que depositen en ellos su CONFIANZA.

 

Por esa misma razón, las empresas o unidades económicas deben hacer esfuerzos para detectar lo más temprano posible las situaciones donde esa ética pudiera ser cuestionada o dudosa. Y más aún, necesitan contar -desde los niveles más altos y desde sus Consejos de Administración- con consideraciones específicas sobre este precepto, asegurándose de revisar de manera periódica la situación general y los posibles indicios de que el valor ético no estuviera en los niveles adecuados. ¡El propio incumplimiento o inobservancia de alguna normatividad como parte de una rutina de acción de una compañía constituye una falta de ética que puede ocasionar estragos al momento de ser conocida por la comunidad! Casos como el proceder de Walmart para conseguir ubicaciones preferentes para sus tiendas en México en 2012 así lo confirman.

 

Pensemos ahora en el mundo de las FINANZAS:

Paradójicamente, si no partiéramos de la creencia de la presencia ética en los negocios y en el mundo económico, el propio dinero no existiría. Porque el dinero no es más que un instrumento que convencionalmente se reconoce con un valor transaccional basado en la CONFIANZA que la gente deposita en su representatividad para realizar los intercambios económicos. Sin embargo, el mundo financiero actual está absorbiendo innovaciones muy rápidas que están desafiando las creencias de los actores económicos en busca de su asimilación y transformación definitiva de la realidad.

Hasta ahora hemos hablado de FINANZAS como sinónimo de movimiento de dinero. En nuestro día a día el dinero está representado por la moneda de curso legal materializada en los billetes y/o monedas con los distintos valores nominales de peso mexicano o del dólar. Y utilizamos esos billetes o monedas (o su reflejo en transacciones bancarias de transferencia o de cargos y abonos en tarjetas de pago o de crédito) para transaccionar: cobrar, pagar, prestar, cancelar deudas, etc. En general es un flujo bastante tangible, que las unidades económicas suelen concluir mediante un registro de la transaccionalidad en sus libros contables que servirán de base para la generación de los estados financieros.

Pero desde hace unos años empezaron a aparecer innovaciones como las criptomonedas o el dinero electrónico que han transformado a este flujo en algo más abstracto, pero a la vez más inmediato en su ocurrencia y registro. Y estas innovaciones incluso están rompiendo paradigmas sobre los cuales se había establecido el esquema tradicional, desarrollándose en líneas de tiempo sumamente breves, instantáneas y totalmente virtuales. ¡Y nada de ellos es perceptible a los ojos! Pero ¿cómo es posible que si no lo vemos lo aceptemos como válido y estemos dispuestos a adoptar estos esquemas transaccionales? Una vez más la CONFIANZA es la respuesta, misma que genera la credibilidad sobre lo favorable y seguro de aplicar estos mecanismos y que, cualquier noticia que los muestre vulnerables, afecta notablemente su potencial.

 

Aunado a esas vulnerabilidades aparecen nuevas fuentes de riesgos que es necesario entender y administrar. Tal el caso del CYBER RISK que afecta específicamente a este nuevo mundo virtual y que es un riesgo muy dinámico y en continua evolución, en la medida que se van adaptando o generando nuevas tecnologías capaces de interferir en los mecanismos automatizados o digitales con capacidad transaccional, poniendo en jaque la posibilidad de confiar en ellos.

 

En síntesis:

Resumiendo: los riesgos, así como las finanzas tienen un hilo conductor básico: la CONFIANZA. La existencia de dicha confianza da lugar a que se pueda innovar y transformar el mundo económico. Esa confianza se construye no sólo por medio de la generación consistente de utilidades económicas sino también a través de demostrar comportamientos éticos, creando empresas con propósito y responsabilidad social claros hacia la comunidad y el medio ambiente. Pero si la confianza se ve amenazada puede tener consecuencias dramáticas, a nivel de llevar a las empresas o mercados a su fin.

¿Entonces tú, en qué basas tu CONFIANZA?

 

“El éxito es directamente proporcional a la Capacidad de Riesgo (¿o de generar CONFIANZA?)

 que uno tiene”

José Carol

 

 

 

Perfil de la escritora:

María Paula Calvo es originaria de Argentina y radicada en México desde fines de 2003. María Paula es una Alta Ejecutiva y participa activamente en el Gobierno Corporativo de empresas de diversos ramos como Directora (Consejera) Independiente. Suma más de 30 años de experiencia con extensa trayectoria multinacional dentro de la industria de servicios financieros y seguros.  Contadora Pública (UBA – Arg), MBA (HWU – UK) y Consejera Profesional Certificada (IMMPC – Mex). Colabora como ponente y también con artículos para diferentes blogs y medios escritos a nivel nacional e internacional sobre temas de Negocios, Riesgos, Operaciones, Customer Centricity y Boards en sus diversas dimensiones. Apoya fuertemente la diversidad e inclusión y fue presidente de la Asociación Mexicana de Mujeres Ejecutivas (AMME). Fue elegida una de las “100 Mujeres más poderosas de Mexico” en 2016 (Espansión).

Comentarios
Powered by WordPress | Designed by: Premium WordPress Themes. | Thanks to wordpress 4 themes, All Premium Themes and Download Free WordPress Themes Wireless Deals